fuente
No basta una muerte para morir para siempre,
morimos cada vez que dejamos una edad,
una ilusión,
cada vez que sepultamos un ser querido.
Morimos cuando nos deshumanizamos,
traicionamos o al darnos por vencidos,
al ser abatidos por el sinsentido.
Morimos con cada año,
con cada trozo de lo que nos es prohibido,
con la indolencia que desperdicia el tiempo
y con cada oportunidad de vivir que derrochamos.