Los juicios son infinitamente dañinos, en la vida nuestra relación con los demás es un constante juego de espejos, monitores o pantallas dónde solemos mirarnos, quizá a veces creemos que son otras personas los actores, pero resulta que somos nosotros mismos que nos encontramos en ese reflejo.
Mi papá es un hombre muy sabio, dice que si algo no nos gusta en otro es porque debemos evaluar ese mismo aspecto en nuestros adentros.
Lo anterior, es totalmente cierto, reconocemos el egoísmo porque sabemos de él, la maldad, los celos, pero a veces nos cuesta resaltar las cosas positivas en los otros y eso preocupa. Es necesario, tal como dice mi padre, que veamos en los demás las cosas buenas que también pueden estar en nosotros.
Una clave maravillosa para ver lo bueno de nosotros y de otros es el autoconocimiento, saber de cualidades y virtudes que llevamos por dentro. También saber el bien que podemos llegar a hacer o dar en los demás.
Nuestro desarrollo personal es importante, porque para poder ver nuestro reflejo positivo y transmitirlo a los demás debemos practicar el equilibrio interno, la paz y el crecimiento como seres humanos únicos.
Crecer en personalidad, es formarse en la cultura, en la relación con la naturaleza, con los animales, con los otros hombres en nuestro entorno, es decir con el todo que nos rodea en una simbiosis positiva.
Todo lo anterior es la clave de un reflejo positivo que se complementa en el desarrollo de la espiritualidad, la conciencia del bienestar de esa voz interior que nos impulsa a ser mejores.
Para finalizar enfatizo que un ser con espiritualidad avanzada aprenderá a ver en los demás las cosas maravillosas y no los aspectos negativos de la vida, en estas personas la ley del espejo funciona como un eco de cosas buenas.
Gracias por la lectura. Me despido.
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.