Los seres humanos podemos ser bastante complacientes para intentar hacer feliz a los demás, esto nos lleva a aceptar muchas cosas que incluso no son de nuestro agrado, quizás algunos sacrificios están justificados tras el hecho de por ejemplo ser madre o padre, e igual con nuestra familia, pero más allá de lo aceptable debemos tener presente que nuestra integridad debe ser primero.
Basados en la integridad un punto importante es la libertad, esta libertad no es únicamente no estar detrás de algunas rejas, o en la imposibilidad de movernos, también implica nuestro derecho a pensar, discernir, e incluso nuestro derecho a decir no.
¿Cuándo se justifica ser libre para decir no?
La respuesta es más simple de lo que pensamos, pues siempre está justificada la respuesta. No debe existir un patrón de aceptación, o de rechazo a condiciones, simplemente cuando nos agrada podemos decir sí o no.
Decir que no a las cosas que simplemente no queremos es una conducta sana, porque es innegable que intentar cumplir las expectativas de los demás es un esfuerzo innecesario. La idea es intentar ser transparente y expresar nuestra opinión ante lo que nos gusta y lo que no nos gusta, qué igual lo que queremos hacer o lo que no, sencillamente en ese momento somos libres.
Al estar tranquilos por las decisiones que tomamos podemos acercarnos más a las personas a las que si le importamos, y también podemos estar más cerca de nuestro ser, justamente desde allí podemos ayudar a los demás, cando lo sentimos alegres, plenos y complacidos.
La libertad de decir no es una conexión con nuestras emociones, una necesidad, un placer inmediato pero además también es la oportunidad a decirles y a todo aquello que nos gusta, en lo que podemos ayudar y también decir sí a la vida misma. ❤
«Tienes derecho a expresar libremente todo aquello que te esté permitido decir.»
Roger Wolfe.
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.