Siempre he pensado que cada ser vivo tiene un propósito de ser y de estar en este mundo y en la naturaleza. Existen depredadores y presas. No somos quién para cuestionar el accionar de los demás o su manera de ser, simplemente son asi, es su instinto. Esta reflexión la hago con ocasión de este pichon de Gavilán Blanco o "Gavilán Garrapatero" que encontré en el piso en Anaco, estado Anzoátegui, Venezuela. Cuando me disponía a auxiliarlo para evitar que muriera y poderlo mantener hasta que se pueda defender por sí mismo mi sobrino de 8 años me dice que no lo haga, que ellos son malos y cuando crezca se comerá a otros animales. Esa reacción me llamó la atención porque no podemos condicionar a los niños a tener prejuicios sin antes intentar educarlos y darles suficiente información para que tengan un criterio más amplio, en ese momento le expliqué "la cadena alimenticia", el equilibrio entre las especies y otras cosas más y sentí mucha satisfacción cuando me dijo: "ah! Ellos nacieron para eso, es importante que sean asesinos". Entendió la escencia del mensaje (aunque a su manera y en sus palabras). Por eso, no hay que prejuzgar.