La miraba fijamente. La chica se mordió el labio para no mostrar su sonrisa. Se colocó bien el pelo, volvió a mirarle. Ahí seguía, inmóvil. Disimulaba coqueta mientras miraba de reojo. Él llevaba vaqueros y camisa... ¡oh no!, no la miraba. Deseó la muerte al ver su bastón para ciegos.
Aquí dejo mi humilde aportación. Espero que les guste.
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