Sal de tus casillas, de donde sea, pero de mí no salgas nunca.
Ni de mi mente, ni de mi corazón.
Ni de mi alma, ni de mi piel o mis poros.
No salgas nunca de mi cuerpo y mucho menos de mi sexo.
Eres quien me da el máximo placer de amor y de calor.
Sin ti no puedo vivir pacíficamente.
Solo tú me haces expulsar olas de pasión, olas de seducción.
Por favor hazme el amor y fúndete en mí como azúcar al calor.
(Eva. K. Blanco Rangel, 18 de Febrero de 2014).