''Me preguntaron: —¿Si fueses hombre te enamorarías de ti? —.
A lo que respondí:
Sin duda, me dedicaría canciones y poesías. Me llevaría a todos lados de la mano para hacer ver a la gente lo bien acompañado que estoy. Me robaría un beso en la mejilla y luego a su tiempo en los labios. Me entregaría cartas de amor y me consentiría con muchos dulces. Me miraría con mucho deseo y satisfacción porque lo que tengo y lo que soy es perfecto. Tendría intimidad conmigo de la manera más tierna y romántica. Me tomaría muchas fotos para guardarlas de recuerdo, me desnudaría, me apreciaría y me acariciaría con mucha locura porque mi cuerpo es exquisito tal y como es. Pelearía conmigo cuando fuese necesario para reclamar lo indebido, pero me disculparía dejando el orgullo atrás si he cometido algún error, no quisiera perderme. Me miraría a los ojos por ratos prolongados, detallaría cada parte de mí como a una pintura, me diría los defectos a corregir y mejorar como persona, me regalaría cosas simples pero hermosas, me diría y demostraría lo mucho que me amo, sería totalmente amorosa conmigo misma, mencionaría a cada segundo lo bella que soy sin o con maquillaje, estaría conmigo en todo momento porque soy una persona estupenda, definitivamente sí estaría conmigo si fuese hombre.
—¿Te amarías? — Dijo.
—Sí, sé lo capaz que soy de amar, entrego todo de mí, claro que me amaría y nunca me lastimaría, nunca querría perder a alguien tan valioso como lo soy yo.
—¿Crees que es necesario ser un hombre para darte cuenta de lo que eres y acabaste de decir de ti misma?
—Bueno...''.
(Eva. K. Blanco Rangel, 28 de Diciembre de 2016).