Es la historia de Juán Ramón. un chico estudioso, trabajador,educado, emprendedor y con mucho futuro; estaba enamorado de la chica más bonita pero mas presuntuosa del pueblo, él no se cansaba de recoger flores para regalárselas pero eso sí tenía que ir acompañado de un buen regalo si es posible el mas caro con el infaltable chocolate suizo genuino; pero nada parecía satisfacer la sed de aquella vampiresa humana que por supuesto no quería a aquel muchacho y solamente lo utilizaba a su antojo.
En verdad, Ana Julia parecía una Miss Universo y con solo abrir su boquita embobaba hasta una serpiente y eso precisamente le pasaba a Juan Ramón, había caído en la telaraña de aquella bella y "dulce arañita"
El pobre muchacho trabajaba como un esclavo para satisfacer todos los deseos de aquella Cleopatra moderna y esta le pagaba siempre con malos tratos, vejándolo y humillándolo cada rato sin contar las veces que lo miraba como un tierno VENADITO por los lindos cachitos que ella le adornaba en su cabeza.
La madre de la chica era una señora de muy buen ver, todavía joven y sobre todo con genética diferente a su hija pues era buena , dulce y bondadosa era la única que consolaba a Juan de todos los maltratos que le ocasionaba su bella novia, lo atendía,lo escuchaba, le brindaba consuelo a aquel camellito que teniendo un oasis como novia ni siquiera podía calmar su sed en el.
Poco a poco la madre de la chica iba interesándose mas por aquel joven y muchas veces se negaba al gran sentimiento que iba sintiendo por el buen muchacho y este sin querer también iba sintiendo algo muy especial por aquella dulce mujer. La buena señora se sentía culpable de aquella gran atracción por el joven porque sentía que le estaba robando el novio a su hija.
La chica se daba cuenta del interés menos de su novio por ella, habían mermado mas y mas el dinero, los caros regalos y los chocolates importados, simplemente estaba perdiendo la atención y devoción de aquel pan de dios.
Resulta que todas las flores y rosas iban a parar a manos de la madre de la chica pues ella rechazaba de Juan regalos caros, chocolates finos y sobre todo no le raspaba su bien sudada tarjeta de crédito; ella en verdad si quería a Juan Ramón por lo que era y no por lo que tenía.
La chica cuyo lema en la vida era "yo obtengo lo que me plazca en la vida" para vengarse del chico y de su indiferencia y a sabiendas que estaba perdiendo a un buen hombre aunque ella no lo quería lo envolvió con sus artimañas para obligarlo a casarse con ella; simplemente ella no iba a quedar ante la sociedad como la dejada.
Juan Ramón cayó en su trampa y no le quedó mas remedio que aceptar casarse con su futura carcelera.
El día de la boda la chica y su madre estaban radiantes de tanta belleza pero los ojos del novio parado en aquel altar que mas que un feliz matrimonio a él le parecía un acto de oveja al matadero, iban solamente a parar a los ojos de aquella dulce mujer y esta simulando una cara de felicidad pero por dentro muriendo en vida.
La muy coqueta y bella chica con gran desparpajo miraba como dulce palomita a un invitado con cara de gavilán que por supuesto no era nuestro amigo Juan Ramón.
Ya los dos novios están frente al sacerdote a punto de dar un SI pero era un SI para cumplir con la sociedad mas que con ellos mismos, ella daba un SI por interés del dinero , la tremenda casota y aquel carrazo que su novio tenía y él daba un SI por la supuesta criatura que venía en camino y no quedar como padre irresponsable aunque conociendo a Juan el ya sin nacer adoraba aquel supuesto ser maravilloso que llegaría en 8 meses.
Como son las cosas, la sociedad impone reglas moralistas que se deben acatar sin discusión en contra de los deseos de la gente, Juan por cumplir con la sociedad "moralista" es condenado a renunciar a todo lo que el quiere menos a darle amor a su "futuro" bebé; la chica perversa y egoista que primero muerta que dejada y aquella señora que por darle gusto a su hija y pendiente del que dirán permitía aquel matricidio y renunciaba al amor de un hombre noble pero que no se atrevió a defender por culpa de los falsos juicios de la sociedad por aquello de la diferencia de edad y principalmente evitar escuchar: pobrecita la chica dulce e inocente, su madre le quitó el novio.
Y suponiendo que era verdad lo del bebé, también la sociedad moralista obliga a una pareja a casarse y me pregunto: ¿Se detiene la sociedad aunque sea un segundo a pensar si esa personita que no tiene culpa de nada será felíz en matrimonios arreglados, sin amor y solo por cumplir con la "JUSTA SOCIEDAD "?.
Será que la Sociedad algún día le devolverá la felicidad a esos seres?