¿Para tocar no hay que estar?
Esa fue la premisa con la inicié esta serie de collages y dibujos referentes al tacto; la asignación consistía en tomar una palabra, indagar sobre sus significados y desarrollar un concepto a través de dibujos, collages y pinturas. Así, quise abordar el tacto desde la experiencia cotidiana, desde la presencia personal, como parte de un proyecto para la materia Dibujo Analítico II, guiada por mi querido profesor Alarcón, entre octubre y noviembre de 2017.
El tacto es el sentido más amplio que poseemos, pues toda la piel y mucosas son sensibles al contacto, y es un sentido indispensable para la vida, ¿cómo cuidamos nuestra integridad física si perdemos la capacidad de sentir?
Las manos tienden a ser la representación de este sentido, por eso, decidí enfocarme en ellas (y por el reto de mejorar dibujándolas).
De las muchas acepciones dentro del DRAE para la palabra -tocar-, las que más acorde están a lo que quise plantear, son:
- tr. Ejercitar el sentido del tacto.
- tr. Llegar a algo con la mano, sin asirlo.
- tr. Entrar en contacto las manos u otra parte del cuerpo con un
objeto o una superficie. - tr. Saber o conocer algo por experiencia.
- tr. Estimular, inspirar.
- intr. Llegar o arribar, solo de paso, a algún lugar
Sinónimos seleccionados: palpar, tantear, tentar, toquetear, manosear,
acariciar, contactar.
Para tocar, hay que estar, en este sentido, tocar es el indicativo de una presencia.
Para sentir, hay que tocar, si bien las texturas son visuales y táctiles, para comprobarlas, hay que tocar.
Los conceptos tienden a contraponerse sobre otros, curiosamente, en
este caso, conseguí antónimos como -olvidar-, -descuidar-, ¿es entonces el olvido una manera de dejar de tocar?
Pero sobretodo lo asocié a la simple negación de la acción: no-tocar, no-sentir, no-estar.
Collages realizados con recortes, papel y pega, dibujos realizados con lápiz, color y tinta, todos en formato A3 (cuarto de pliego bond).