La muerte es uno de esos arquetipos imprescindibles que dialoga, interroga, asusta y con una completa seguridad está siempre aparece, siempre se ha generado esa duda ¿qué hay mas halla después de la muerte? El poeta Dante en su obra “La divina comedia”(de la cual haré un post más adelante) nos brinda una estructura completa de mundos tanto infernales y celestiales en el cual los hombres representan un factor fundamental más allá del plano terrenal en el cual se cumplen con plenitud y seguridad los sueños o deseos y se castiga sin remedios o excusas. En la divina comedia la muertes es solo la transición o el pasaje hacia este tipo de experiencias, sin embargo en el séptimo anillo la muerte es el protagonista. Verán la trama está desarrollada en Suecia medieval en la época de las cruzadas en donde se narra la historia de Antonius Block, un caballero Sueco que junto a su escudero regresan de una de las cruzadas a su pueblo encontrándolo bajo el azote de la peste. La muerte se muestra soberana y soberbia pero el caballero la reta a un juego de ajedrez a la cual esta acepta riendo.
Las escenas de esta partida son serenas y trascendentales aunque debido a varios momentos abruptos de la serie, el juego se ve interrumpido y la historia del caballero pasa a otros planos mientras se adentra a su pueblo, pero la muerte sigue presente haciendo su función allí hasta volverse a encontrar con él y continuar su disputa.
Realmente me hace pensar en la vida como si fuera un juego, un juego el cual eventualmente vamos a perder y eso es un hecho, pero depende de nosotros buscar los medios y alternativas para ganarle tiempo a la muerte, para ganar días a nuestra vida, para buscar sentido y respuesta a nuestras inquietudes, para completar nuestro sueños y esperanzas, para pasar tiempo con los que amamos y superarnos en este plano terrenal, así como afrontar el miedo a las enfermedades, la maldad, el hambre y otras desdichas que aquejan nuestras vida. Para poder calmar nuestras inquietudes existenciales y trascendentes acudimos a la comedia a la risa y aquellos valores y gustos que nos reconforten y de alguna manera nos marquen para seguir adelante mientras estamos en una partida paralela de ajedrez contra la muerte que también esta nos brinda respuestas profunda pero depende de nosotros captarlas o no.
En la historia mientras nuestro caballero se adentra mas hacen acto de presencia recurrentemente dos actores ambulantes llamados Joe y Mía que brindan alegría y risas a los pueblos calmándolos de sus rigores así como de sus preocupaciones y distrayéndolos del paisaje tan funesto en el cual se inmiscuye la quema de mujeres condenadas por brujería, violaciones a las mujeres, creyentes religiosos azotándose con tal de apaciguar el castigo divino impuesto por dios y vándalos aprovechándose de los débiles y desamparados. Antonius en su posición es muy poco lo que puede hacer y brindar ante estos males mientras la muerte se encuentra danzante junto a su guadaña y relog de arena al final la muerte gana y procede a llevarse todas las almas que libero a una colina mientras los artistas callejeros y Mía una de estos artistas mira con horror aquella marcha de los condenados la cual todos seremos participe de ella dejando un mensaje profundo y alegórico de este momento inevitable pero a la vez liberador.
La película es de origen Sueco de 1957 dirigida por Ingmar Bergman ambientada en la Europa medieval por la peste negra, en su idioma original se titula "Det sjunde inseglet"