«El Héroe de las Mil Caras» de Joseph Campbell ha marcado la arquitectura de una multiplicidad de historias dentro de grandes y pequeños círculos de escritores literarios, teatrales, guionistas de cine y televisión, entre otros. A partir de este trabajo se han estructurado historias que marcaron un hito dentro del imaginario de la cultura de masas como lo son la saga de la Guerra de las Galaxias. George Lukas reconoció públicamente su deuda con Campbell y lo invitó al Rancho Skywalker para una proyección privada de la trilogía:
Campbell gozó con los antiguos temas y motivos de la mitología que se desplegaban por la pantalla en vigorosas imágenes contemporáneas. Durante esta visita, después de aplaudir los peligros y hazañas de Luke Skywalker, Joe se animó hablando de cómo Lucas «había dado el más nuevo y enérgico impulso» a la clásica historia del héroe. Tomado de: Joseph Campbell en diálogo con Bill Moyers, El Poder del mito, 1988.
El modelo que surge a raíz del análisis que hace Campbell se conoce comúnmente como el «viaje del héroe», algunas personas ven en él no sólo un paradigma para estructurar historias exitosas sino una guía para la vida. Sin embargo, también existen bastantes críticas a este modelo que podemos encontrar resumidas en el Prefacio del libro: El Viaje del Escritor de Christopher Vogler, 2002.
La idea principal con estos escritos, es exponer, las que bajo mi punto de vista, son las principales ideas del «Héroe de las Mil Caras» organizadas de acuerdo a la presentación del libro. No voy a realizar una crítica, ni un análisis profundo de estos puntos, el lector tomará lo que mejor convenga a sus intereses, ya sea para estructurar sus historias, aplicarlo a su vida, o bien, servirse de él en los dos casos. Al finalizar la serie se publicará un pdf donde podrá encontrar todo lo expuesto en los post de Steemit para que pueda acceder a él como un manual de bolsillo.
El Monomito (1)
1. El Mito y el Sueño.
Según el autor existen muchas similitudes entre los diferentes mitos disponibles en la diversidad de culturas del planeta. Estos mitos tienen las claves para transitar por la aventura de la vida, pero en ellos subyacen los símbolos que han sido interpretados por las corrientes del psicoanálisis. De acuerdo a la época en que Campbell escribió el libro, su estudio lo sustenta principalmente en los hallazgos de Sigmund Freud y Carl Gustav Jung. Se habla de una asombrosa similitud encontrada en diferentes pacientes psicoanalizados, que durante su tratamiento, automáticamente en sus sueños recreaban imágenes y ceremonias rituales de pueblos antiguos, cuando comenzaban a abandonar sus ideas fijas de la niñez avanzando hacia el futuro.
Durante nuestra vida experimentamos multitud de crisis que son un llamado hacia la introspección, y si nos gusta escribir historias, nuestros personajes también deberían de atravesar por una serie de conflictos que los lleven a tocar las puertas de su interior. Cuando la persona se busca a sí misma deja de hacer énfasis en el mundo externo y abre las puertas del reino de los sueños, conocido por el psicoanálisis como el inconsciente infantil, allí se encuentran todas las potencialidades que no hemos podido traer a nuestra adultez:
«Si sólo una porción de esa totalidad perdida pudiera ser sacada a la luz del día, experimentaríamos una maravilloso expansión de nuestras fuerzas, una vívida renovación de la vida, alcanzaríamos la estatura de la torre. Es más, si pudiéramos sacar algo olvidado no sólo por nosotros mismos sino por toda nuestra generación o por toda nuestra civilización, traeríamos muchos dones, nos convertiríamos en los héroes del día de la cultura, en personajes de importancia no sólo local sino histórico-mundial». El héroe de las mil caras, Joseph Campbell, 1949.
Pero este camino implica ver a la cara a nuestros miedos para llegar a la asimilación no distorsionada de lo que C. G. Hung llamó «Imágenes Arquetípicas», estos no deben confundirse con las figuras simbólicas que cada individuo alimenta y que se convierten en sus pesadillas. El mito y el sueño son simbólicos porque esta es la dinámica de la psique, pero en los arquetipos depurados de los tormentos individuales de las vivencias cotidianas se encuentra la sabiduría ancestral que muestra la solución a los problemas de la humanidad.
La aventura que vivimos internamente puede compararse con el recorrido dentro del laberinto del minotauro, así como Ariadna buscó a Dédalo, el arquitecto de esta construcción, para que le diera la fórmula de salida para su amado Teseo y este le pasó un ovillo de hilo de lino, los arquetipos o símbolos primigenios en los mitos son esa guía para entrar en la búsqueda del minotauro:
«Y lo que es más, ni siquiera tenemos que arriesgarnos solos a la aventura, porque los héroes de todos los tiempos se nos han adelantado, el laberinto se conoce meticulosamente; sólo tenemos que seguir el hilo del camino del héroe. Y donde habíamos pensado encontrar algo abominable, encontraremos un dios; y donde habíamos pensado matar a otro, nos mataremos nosotros mismos; y donde habíamos pensado que salíamos, llegaremos al centro de nuestra propia existencia; y donde habíamos pensado que estaríamos solos, estaremos con el mundo». El héroe de las mil caras, Joseph Campbell, 1949.
Les agradezco la lectura de esta primera entrega de la exposición del libro «El Héroe de las mil caras». Espero que fuera no solo de su agrado, sino que también contribuya a sus trabajos como escritores y en su vida personal. Realmente es un placer para mí realizar este trabajo. Sinceramente,
(1) Campbell adoptó este término de la novela de James Joyce, Finnegans Wake (1939). La palabra busca condensar la idea del patrón observado por Campbell en los diferentes mitos y ritos que analiza a través de su obra:
«El camino común de la aventura mitológica del héroe es la magnificación de la fórmula representada en los ritos de iniciación: separación-iniciación-retorno, que podrían recibir el nombre de unidad nuclear del monomito», El héroe de las mil caras, Joseph Campbell, 1949.