Mi amiga Marina dice que le gusta salir con los bajistas de las bandas musicales. Afirma que son más tranquilos que los guitarristas principales o los cantantes o bateristas, dice que enamoran con su voz baja y grave, y que no importa el ambiente en que se encuentren, ellos se mueven a su propio ritmo, sostenido y uniforme. Marina me confió que también le sorprende y la enamora aún más el hecho de que a veces, a pesar de su bajo perfil, los bajistas se transforman en protagonistas de la noche y son los que marcan el ritmo, por ejemplo, en la salida de un grupo de amigos. Cuando las cosas se descontrolan, allí están ellos para poner las cosas en su lugar, son una especie de guardianes del fuego, de lo normal, de lo que se debe hacer.
Esto me puso a pensar en bajistas, entonces me acordé de Paul McCartney, Gene Simmons, Roger Waters y otros. Tal vez Marina tenga razón.