Tres camisas iguales. ¿De veras son iguales? Sólo coinciden en que son de rayas blancas y azules, pero no tienen el mismo patrón. En realidad, fijándome bien... Ni siquiera es el mismo azul, ni tampoco son los mismos blancos. Incluso las rayas de cada una de ellas tienen distintos grosores. Quizás esto mismo sucede con las personas y las cosas que nos rodean en nuestra vida cotidiana: unas nos recuerdan a otras. Será el afán humano de clasificarlo todo, cuando esta tarea es sencillamente imposible. Vivimos en un mundo caótico gobernado por un orden imperfecto que pretende sustituir al orden natural de las cosas. Como dijo Baudrillard es la era del simulacro. Sólo nos queda aprender a ser buenos onservadores para poder descubrir la Verdad que tenemos oculta justo enfrente de nuestras narices. Habrá que atender a los pequeños detalles y matices que la hacen relucir frente a todo lo demás.