Toda economía gira en torno a un proceso conformado por tres fases o etapas que son: El productor, el distribuidor o comercializador y el consumidor final.
Cuando se menciona al productor, (en el caso de la agricultura) es el que aporta la tierra para realizar la siembra de “X” semilla y poder obtener un fruto o producto.
El comercializador o distribuidor, es el que se encarga de comprar la cosecha del producto y llevarlo al siguiente escalafón, es decir al distribuidor final o al consumidor.
El consumidor, como su nombre lo indica será el que adquiere finalmente el producto, con un precio muy por encima del precio inicial; llenando así la última etapa dentro del proceso.
Ahora bien, les quiero hablar sobre esa segunda etapa del proceso económico agrícola, la cual es la comercialización; comienzo diciendo que en ocasiones no podemos notar donde comienza la fase de producir o comercializar el producto; ya que las dos están muy vinculadas.
Debemos entender que en toda comercialización, existen etapas que se cumplen y que son indispensables para lograr los objetivos de dicha distribución o comercialización:
-Centro de acopio para el producto.
-Preparación para el consumo.
-Distribución del producto.
Igualmente podemos observar que en un sistema de comercialización agrícola tradicional, como existe mayormente en el Sur del lago para el rubro del plátano; entran los siguientes elementos:
Los Productores, conformados por dueños de diferentes plantaciones plataneras, que están ubicadas distantes una de la otra. Por lo tanto necesitan de un centro de acopio, para la concentración del fruto y la pronta comercialización con el mayorista, luego se clasifica el producto dependiendo de sus características y se distribuye entre los comercializadores detallistas o minoritarios; hasta llegar al consumidor final.
La debilidad de este sistema de comercialización agrícola tradicional, radica en que la cadena de comercialización del producto se hace más larga o extensa; incrementado así el precio del producto, y llegando a ser el más afectado el consumidor.
Para contrarrestar dicha debilidad y fortalecer la distribución, se podría aplicar un sistema de comercialización más descentralizado; el cual estaría formado por productores agrícolas que a su vez conforman organizaciones, las cuales ofrecen la cosecha a cadenas de supermercados, empresas procesadoras entre otros, siendo estos los que abastecen al consumidor.
Este sistema de comercialización agrícola descentralizado, abarataría costos sobre el producto, dando como resultado un precio más bajo en el mismo.
También hemos podido ser testigos, de como en los actuales momentos en otros rubros agrícolas como el de las hortalizas, los productores están optando por vender directamente al consumidor; existiendo así una mayor ganancia para ambos.
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