Queridos humanos, sabréis, y si no ya os lo cuento yo, que en Suiza acaban de prohibir que me metan viva en una olla de agua hirviendo para ser cocinada, y tampoco podrá nadie transportarme en agua helada o en hielo hasta las marisquerías. Es de agradecer, en serio, porque ese viaje no se lo deseo a nadie, ni siquiera al bacalao, y en cuanto a lo del agua hirviendo, ya os podéis imaginar.
Triste es mi destino, como caiga en una red, aunque al menos mi muerte no sería una terrible tortura en el bonito país helvético. Porque no sé si estáis al tanto, pero mi sistema nervioso es muy sofisticado, tanto o más que el vuestro, por eso, cuando nos metéis vivas en una olla con agua a 100º, veréis que nos sacudimos violentamente e intentamos escapar; no es porque nos guste, es porque sufrimos un montón.
Ésa es la forma preferida de matarnos para los que se dedican a la alta cocina, pues hay quien dice que así el sabor de nuestra carne es mejor, como más sabroso. Pues, queridos míos, de esa manera os coméis también nuestro dolor, aunque no sepáis que lo estáis haciendo.
La corriente compasiva que se acaba de despertar, y que agradezco enormemente, propone que, en vez de eso, nos corten antes por la mitad, por ejemplo. A ver, señoras y señores, que eso hace también mucho daño, y hasta que morimos, pasa un buen rato.
Otros afirman que sería mejor darnos un golpe en la cabeza, y al agua. ¿Estamos tontos o qué?, ¿y si sólo me aturden un poquito y me meten consciente en agua hirviendo y, además, con un golpazo en mi bonito cráneo?
Que si agua dulce para que mis branquias se hinchen y terminen por estallar, que si darme a beber vinagre para lo mismo... hasta ensayos se han hecho de electrocución, llegando a la conclusión de que reaccionamos ante ellos igual que los mamíferos. Vaya, ¿pues qué pensaban, que nos haría cosquillas?
Lo mejor sería, estimados seres humanos, que os dedicárais investigar alguna solución verdadera. Por ejemplo, inventar un sustituto de mi carne, de igual forma y sabor, pero de laboratorio. Imaginad: “Toño, dame medio kilo de XTP, que tengo invitados y voy a quedar como una reina haciéndolo al ajillo.” Aaahhh, así sí, damas y caballeros, todos contentos.
Mientras tanto, por aquí estamos todas como locas haciendo las maletas y sacándonos el pasaporte para emigrar a Suiza.
La imagen es de aquí: https://www.pinterest.es/dellysarcila/mundo-pararelo-a-parallel-world/