Las ideas se complican,
se trenzan unas con otras,
interviene el aire,
que sopla sobre la clave de la curva,
y es difícil que no vuele su cabello,
por eso es seductora
la elegante duda,
deslumbrante laberinto,
crucigrama,
una estación vagabunda tan rápida de pensamiento,
que a veces llora el tren
que no puede volver a la luz de su farola.
Las ideas pesan o aligeran su medida,
pero de ninguna puede decirse,
seguramente,
que no hacía falta
dudar.
«Luz, más luz», dicen que fue
el último deseo del poeta.
"Y sin embargo, daría
yo mil noches como esta
por una junto a mi amiga."
(Goethe)
Fotografía propia.