Hay un submundo
en el que todos
estamos dormidos.
Los gatos
están observando
con sus pupilas de
místicos, esa línea
de sueños
entrelazados.
Tiernos, contemplan
ese país que aún
desconocemos.
¿Es que acaso son dios?
Acostumbrados, observan
que todo el mundo es un gran
cuento, y que nosotros
simplemente actuamos
en el.