La verdad detrás del Pop
Recientemente las redes sociales explotaron debido a una incendiaria entrevista al legendario productor Quincy Jones. Se pueden sacar decenas de citas de esta entrevista, como cuando menciona que sabe quién mató a Kennedy, o que Marlon Brando tuvo aventuras sexuales con muchos hombres famosos, incluyendo al icono de la comedia, Richard Pryor.
Pero apartando eso, obviamente el señor Jones se enfocó más en discutir no solo la música actual, sino las verdades detrás de algunos de los artistas con quienes ha trabajado o, conocido en el pasado. La mente detrás de Thriller de Michael Jackson, se abrió como nunca antes con respecto al “rey del pop”, así como hizo vocal su primera - y despectiva - impresión de Los Beatles al conocerlos.
Esto me dio mucho para pensar, tendemos a creer en toda la mitología detrás de artistas o bandas reconocidas. Y como no queremos que nos tumben a nuestros ídolos del pedestal, somos reacios a aceptar que al final estas son personas reales, con muchas inseguridades, y muchos defectos también, pero ayudados por una maquinaria de producción y publicidad inmensa.
Así que a continuación, desmitificaremos al pop un rato. Tanto el antiguo como el moderno
Michael Jackson y Los Beatles
Primero que todo, no es mi intención destruir a estos iconos, cualquiera que me conozca un poco sabe que desde pequeño soy gran fan de Michael, al nivel que me sabía sus coreografías. Pero siempre me interesó conocer al “rey del pop” en su lado más humano, en parte por todos los rumores y escándalos que ya conocemos. Por el lado de Los Beatles, a las pruebas me remito:
Durante la entrevista, Quincy Jones nos da información - no tan halagadora - sobre Michael Jackson como hombre de negocios:
“Odio hablar de esto públicamente, pero Michael robó muchas cosas. Robó muchas canciones. "State of Independence" [Donna Summer], y Billie Jean. Las notas no mienten, man. Era tan maquiavélico como pocos.”
“Avaricioso, man. Avaricioso. Don't Stop Till' You Get Enough - Grege Phillinganes escribió la parte "c". Michael debió darle el 10% de la canción. No lo hizo.”
Luego, Quincy habla un poco sobre la vida personal de Michael:
“Solía regañarle por lo de las cirugías plásticas, man. Él siempre lo justificaba diciendo que tenía una especie de enfermedad. Pura mierda.”
Más adelante, el famoso productor recuerda a Los Beatles:
“Que eran los peores músicos del mundo. Unos carajos que no tocaban nada. Paul era el peor bajista que había escuchado. ¿Y Ringo?. Ni hablar. Recuerdo que una vez estábamos en el estudio con George Martin, y Ringo se había tardado tres horas en cuatro compases que estaba tratando de arreglar para una canción. No lo lograba. Le dijimos "Amigo, ¿por qué no tomas un Lager con lima y un Shepard's Pie (pastel de carne) y te agarras hora y media para relajarte un poco?". Así lo hizo, y llamamos a Ronnie Verrell, un baterista de jazz. Ronnie entró por 15 minutos y destruyó. Ringo regresa y dice "¿George, puedes darle play una vez más?, George lo hizo, Ringo regresa y responde "Eso no suena tan mal". Y yo le dije "Sí cabrón, porque no eres tú". Aunque es un gran sujeto.”
El mercado actual de la nostalgia
Desde hace ya algún tiempo, hemos visto una tendencia a revivir cualquier cantidad de obras cinematográficas y televisivas. El factor de la nostalgia al parecer, puede más que nosotros, y la industria se ha encargado de vendernos versiones nuevas - en su mayoría bastante mediocres - de clásicos como ”Cazafantasmas” , “El Planeta De Los Simios”, o “La masacre de Texas”.
En la música también se ha estado aplicando esta estrategia, pero de un modo algo distinto, pues no cuenta con imágenes o guiones. Pero muchos productores actuales han recurrido a revivir - o literalmente copiarse - géneros de la música afroamericana como el Soul y el R&B para agregar una sensación de substancia musical a las canciones pop.
Y pasa que a veces el descaro es tan obvio que esto termina en procesos legales. Hace un par de años Robin Thicke Y Pharrell Williams perdieron una demanda de parte de la familia del recordado cantante Marvin Gaye, ya que el éxito de verano “Blurred Lines” copiaba desmedidamente a “Got To Give It Up” de Gaye. Ambos deben pagar unos 7.3 millones de dólares.
Por otro lado, Justin Timberlake ha sido demandado en un par de ocasiones por uso ilegal de samples (pedazos de otras canciones) de parte del “Cirque Du Solei” y la mítica banda “Sly, Slick and Wicked• respectivamente. Y así, hay muchos ejemplos de cómo los productores, tal vez aprovechándose un poco de la ingenuidad de los jóvenes consumidores, intentan vender algo, con claras referencias al pasado, como "algo nuevo e innovador".
Sobre esto, Quincy Jones nos dice:
“No. Son solo loops, beats, rimas y ganchos. ¿Qué hay allí para yo aprender?. No hay putas canciones. La canción es el poder, el cantante es el mensajero. El mejor vocalista del mundo no puede salvar una mala canción. Aprendí eso hace 50 años, y es simplemente la mejor lección que he aprendido como productor. Si no tienes una gran canción, no importa lo que le pongas alrededor.”
“La mentalidad de la gente que hace la música. Los productores de ahora están ignorando todos los principios musicales de las generaciones previas. Es un chiste. Así no es como funciona. Se supone que debes usar todo del pasado. Si sabes de donde vienes, es más fácil llegar a donde quieres. Tienes que entender la música para tocar a la gente y convertirla en la banda sonora de sus vidas…”
Como podemos ver, mucha de la música del pasado y actual es hecha para manipularnos, para vendernos una idea de genialidad, de elevar a sus autores a un nivel de dioses en pro de las ventas. Y eso no quiere decir que no debamos disfrutar de esas canciones, pero como el mismo Quincy dice: Hay que hacer la tarea. Cuestionar nuestros gustos musicales y abrirnos a otros niveles - capaz más verdaderos - es tan importante para crecer como aprender de nuestras propias experiencias, así, con el tiempo, podremos musicalizar nuestras vidas con más honestidad.
Espero como siempre que hayan disfrutado la lectura. Gracias por leerme.