No sé si sea la edad - probablemente es la edad -, pero con el pasar de los años mi capacidad de consumir música se ha disminuido mucho. Recuerdo que de más chico podía bajar decenas de discos mensualmente y apreciarlos todos con objetividad y emoción.
Ahora, si me gusta un artista, es de lo único que voy a hablar por meses, sin darme chance de escuchar otra cosa. Supongo que mi metabolismo musical, por llamarlo de alguna forma, ha cambiado.
Sin embargo, aún me considero un ávido consumidor, y nunca falta en mis redes el clásico top de discos que me voltearon la cabeza durante el año. Así que sin más preámbulos, aquí los tienen:
5. King Gizzard And The Lizard Wizard - Polygondwanaland
Admito que no soy tan adepto al prog moderno, soy más dado al prog psicodélico de los 60s y 70s, por lo que descubrir a este grupo Australiano fue un gran alivio para mí. Empezaron como un conjunto de amigos que solo se reunian a jamear, y terminaron siendo una banda consolidada que en poco tiempo han sido increíblemente prolíficos. Estamos hablando de 12 discos y contando desde el 2012.
Su última entrega Polygondwanaland, está cargada de pasajes sonoros épicos y por momentos, de trances. el album opener , "Crumbling Castle", es todo un viaje que describe perfectamente el mood espiritual y reflexivo del disco. A nivel de producción, es una obra que pasa desde momentos que llaman a los fantasmas de grupos como Gentle Giant, pasando por los tonos casi chamánicos de la música turca, hasta simples pero poderosos estribillos stoner.
King Gizzard And The Lizard Wizard - Sesión en vivo para KEXP
4. Tera Melos - Trash Generator
Decir que me gusta el género Math Rock es poco, lo amo absolutamente, ya que - al menos en su forma original - combina las faenas técnicas del rock progresivo con los tintes desenfadados del punk. Tera Melos es un trío de California, U.S, que no solo ha sabido recibir la antorcha de leyendas como Hella o Piglet, sino que la han llevado a otro nivel.
Así, Trash Generator llega sin pedir permiso ni perdón, combinando compases irregulares no solo con punk o hardcore, sino con jazz e incluso algo de electrónica. Es de esas obras que te patean la cara primero, pero te abrazan luego. La fusión de estilos se complementa con letras jocosas, como en men's shirt, y pequeños chistes musicales, como el mini tributo a Slayer en Warpless Run - haciendo también una alegoría a Mario Bros, supongo? -.
Tera Melos - Sesión en vivo para Audiotree
3. Deerhoof - Mountain Moves
Si te consideras melóman@, sabes de Deerhoof, punto. Más de dos décadas de carrera y múltiples clásicos han ayudado a este cuarteto de San Francisco a ser una banda de culto, con toda la razón del mundo. Hablar de su música es todo un trabajo puesto que han pasado por tantos estilos y géneros - a veces dentro de un mismo álbum - que es simplemente imposible catalogarlos.
Sin embargo, si tuviese la tarea de recomendar un trabajo de ellos que fuese lo suficientemente accesible como para empezar a apreciarlos, sin duda - y con el perdón de los fans - sería Mountain Moves, en mi opinión, su esfuerzo más comercial hasta ahora. El disco está dotado de los clásicos ganchos melódicos de Satomi Matsuzaki, apoyados por el estilo frenético de Greg Saunier en la batería, y las politonales, divertidas y preciosas guitarras de John Dietrich y Ed Rodríguez.
Curiosamente, es un disco con muchas colaboraciones geniales, como la de Juana Molina en Slow Motion Detonation, una gran pieza para abrir lo que considero una obra que por encima parece bien indie pop, pero en su núcleo aún contiene mucha de la experimentación característica de la banda.
Deerhoof - Slow Motion Detonation (Feat. Juana Molina)
2. Grizzly Bear - Painted Ruins
Ya en una ocasión pasada hablé sobre estos chicos neoyorquinos, y admito que su último álbum es el que he escuchado más este año. Painted Ruins brilla por su madurez musical, por sus progresiones bien pensadas, y por el hermoso y sutil tratamiento de guitarras y sintes que contiene.
El trabajo armónico de las voces te mantiene en una dinámica de tensión/resolución que es muy disfrutable. En temas como Wasted Acres la ambientación a lo Pink Floyd se hace notar, y luego tienes piezas como Glass Hillside, una de esas canciones que empieza de una manera y termina en otro lugar de una forma que pareciera sin esfuerzo, y es allí donde radica su genialidad.
1. Fleet Foxes - Crack-Up
6 años han pasado desde esa obra maestra que fue Helplessness Blues, y aunque el hype era intenso, Fleet Foxes no solo lograron complacer, sino superar cualquier expectativa de sus fans. Crack Up llega luego de un período de silencio en el cual su vocalista y líder Robin Pecknold se dedicó a ir a la universidad y a aprender más sobre el mundo.
El resultado, una joya sonora, un álbum que de entrada te dice que tiene sus defectos de manera sarcástica - I am all that i need - para luego empezar un viaje por pasajes reflexivos acompañados de un nivel sensato de instrumentación. Desde íntimas baladas como If You Need To, Keep Time On Me , pasando por canciones con tono de justicia social - Kept Woman -, a las clásicas y casi barrocas armonías de la banda en Fool's Errand. Nada en este disco tiene pérdida.
Fleet Foxes - Sesión en vivo para KEXP
Y bien, espero hayan disfrutado la lectura, como siempre. Trataré de postear algo antes de que acabe el año. Pero por si no lo logro: