El universo está hecho de muchas cosas.
Depende de a quién le preguntes, el universo es un océano de estrellas y galaxias, por el cual vamos navegando. El universo puede ser un plano inacabable de espacio, una esfera finita pero a la vez infinita, una fracción de algo aún mayor que aún no podemos observar, o un donut.
El universo puede estar condensado en una mirada soñadora, que ve al cielo y pide un deseo, en las manos de las personas que deciden ayudar a otros sin obtener nada a cambio, en el ladrido alegre de un perro que ve a su fiel compañero llegar, en el ronronear feliz de un gato perezoso, en el gruñido de un rey león, en la risa de una hiena, en el cantar de una ballena, en las grandes e inquietas ciudades, en los pequeños y pintorescos pueblos.
Para M, el universo es polvo.
M es como quieras imaginarle. Es un astrónomo anciano en su silla de ruedas, que pasea por un observatorio importante, es una niña de 7 años que intenta ver las estrellas a través de un telescopio en su casa, es un elefante que de pronto se detuvo a pensar sobre el significado de las vidas, o una planta que no piensa y solo existe.
A M no le importa qué nombre, edad, género, color, piel, peso, sexualidad, nacionalidad o estatura le pongas. No le importa si su nariz es ganchuda o recta, si su pelo es rubio, o rizo, o blanco, si tiene pecas o lunares, si le gusta bailar o prefiere cocinar. M solamente es.
¿Por qué M piensa que el universo es polvo? Quizás lo escuchó en alguna parte. Quizás lo estudió en alguna universidad importante. O quizás se le ocurrió bebiendo una copa de vino. Quizás fue M quien descubrió que el universo es polvo.
M sabe que al principio, todo lo que conocemos, estaba condensado de una manera imposible en un solo punto del espacio. M también sabe que, es muy difícil saber si el universo es finito o infinito, y si lo condensaras ¿cómo condensas algo infinito? Pero, sabe que no puede encontrar esa respuesta por cuenta propia, así que no piensa en eso más de lo necesario.
Sabe que su polvo, realmente no es polvo, pero energía. Pero, para M, es más poético pensar que el universo es polvo, porque es más fácil de imaginar. Encuentra curiosa la forma en que su pensamiento trabaja, siendo que no puede imaginar energía, pero si le da a esa energía la forma de polvo, le es más fácil trabajar.
¿Trabajar? ¿Acaso M trabaja? ¿Y piensa de forma poética? No lo sabe. Así como el pensamiento, quizás M no tiene forma. Solo es.
Pero M también entiende una cosa, y es que si todo lo que conocemos por universo una vez estuvo condensado de forma infinita en el espacio, y luego de alguna forma de expandió –¿O estalló? ¿O simplemente comenzó a fluir? ¿Cómo funciona su polvo, a ese punto? M no tiene la respuesta absoluta, por eso le gusta pensar, pero no demasiado–.
Eso significa que, en algún punto, la energía que formó a los dinosaurios, a las estrellas, a los agujeros negros supermasivos, a Plutón –el cual, para M, aún es un planeta–, a una estudiante inglesa, a una heladera turca, a un jardinero japonés y a un bailarín cubano, a un extraterrestre y a las galaxias lejanas, estuvo en algún punto, realmente cerca.
¿Qué tan cerca es realmente cerca?
Para estándares humanos, la definición de «cerca» varía extraordinariamente. Para muchos, Francia está «cerca» de Alemania, para otros, el control remoto del televisor a dos pasos de distancia, está «demasiado lejos» para intentar alcanzarlo. Para algunas personas, «cerca» es una persona que se sienta a tu lado en el metro, y «demasiado cerca» también es una persona que se sienta a tu lado en el metro, y a veces cuando abrazas a una persona con todas tus fuerzas, sigue estando «demasiado lejos»
Así que, M no puede describir lo que es realmente cerca en estándares humanos. Quizás M realmente no es alguien humano.
Era tan cerca, que la energía irradiaba un calor inimaginable. Tan cerca, que los fotones de luz ni siquiera podrían correr libremente, pues chocaban constantemente con otras cosas. Tan cerca, que-
Un momento ¿los fotones no podían correr libremente? Eso significaba que al principio, no había luz. «Realmente cerca» era un sitio oscuro y caluroso.
Al principio, la misma energía que formó una libélula en un pantano y una ballena azul, estuvieron realmente cerca en un sitio oscuro y caluroso. A M le parecía divertida esa idea.
Pero la idea que más le gustaba a M, era que toda esa energía, en un momento, comenzó a expandirse y a formar lo que hoy conocía como universo, el plano-esfera-donut-océano de estrellas.
Y M ama las estrellas, a pesar de que están realmente lejos y quizás la luz que pueda ver, sea la luz de una estrella que murió hace miles de millones de años. M encontraba fascinante que, la luz pudiera viajar tanto, hasta chocar contra otra barrera de energía, que cobró voluntad y consciencia, y que puede estudiar esa luz y de dónde vino.
Porque M, independientemente de la apariencia que tenga, es energía, al igual que todo lo que le rodea. Está hecho de la misma energía que las estrellas. Está hecha de la misma energía que pudo crear el cuerpo celeste más grande, y la partícula más pequeña.
A M le gusta mirar al cielo y pensar que en algún momento, su energía y la energía de su estrella favorita estuvieron realmente cerca, en un sitio oscuro y caluroso, miles de millones de años atrás.
A M le gusta pensar que es polvo de estrellas. Que es energía de estrellas. Que es una estrella. Pero no lo piensa más de lo necesario.
Porque el universo está hecho de muchas cosas, de diversas formas, tamaños, dimensiones y colores, y todas son energía, así que M solamente es.