Hola comunidad, hoy quiero dejar patente mi particular visión sobre este asunto.
En la sociedad actual existe un problema “menor” con la plantilla que reduce su jornada por atender a su familia. ¡Qué dirían de esto las antiguas empresas familiares, esas que acogían en su seno generaciones y personajes que han podido dar lo mejor a los suyos gracias a las ventajas de poder tener un trabajo estable!
¿Será que la incorporación de la mujer, o de la persona que se quedaba en casa, no se ha sabido adaptar al ámbito laboral?
Fuente: www.mamiconcilia.com
Cuando sólo un adulto trabajaba y el otro se hacía cargo de los cuidados todo iba bien pero ahora, que es necesario que los dos miembros trabajen para costear todos los gastos familiares, se crea una situación delicada que por “costumbre” está cubriendo la mujer. Hay que seguir manteniendo el ritmo de ocho horas de trabajo, con turnos rotativos de mañana, tarde y noche que no siempre se adaptan a la realidad de turnos de colegios, hijos/familiares enfermos o noches sin dormir por tener que cuidar de un bebé (porque sí, después de las 16 semanas de permiso maternal, aún siguen siendo bebés). Sin respetarse que la pareja, también trabajando a turnos por lo general, puede solaparse en horarios haciendo insuficientes dos adultos en el núcleo familiar. Y cuando no es una familia monoparental, que debe andar haciendo encaje de bolillos para llegar a todo.
Entonces hay que dejar a los hijos diez horas aparcados en guarderías y colegios (con jornadas más largas, en ocasiones, que los padres y madres), o con alguien que cobra por cuidarlos para que una pueda trabajar, cobrar y seguir pagando a quien cuida (¡qué paradoja!) por hacer lo que debería poder hacer una misma, o entre dos. O sino, se hipoteca el tiempo de alguien de confianza creando una obligación diaria que corresponde a los padres, privando el disfrute voluntario de que quieran estar con tus niños fuera de ese deber. Y sin olvidar, claro, que los niños no terminan de acostumbrarse a que sus padres nunca estén cuando ellos no tienen colegio: fines de semana, vacaciones, puentes…
¡Para esto no formas una familia!
Las opciones siempre están mal para alguien, pero las consecuencias colaterales de unas y otras son muy diferentes:
- Acatas ese ritmo, te buscas la vida fuera del trabajo y así “sólo” pierde tu familia. Es tu problema.
- Te pides una excedencia en tu trabajo con lo que pierdes un sueldo completo pero ganas el 100% del tiempo para tu familia. Tiempo que no paga la hipoteca, ni la comida, ni la ropa.
- Te reduces la jornada en tu empresa, porque tienes esa opción y… pasas a ser una empleada de segunda: pierdes parte de tu sueldo en función de lo que te reduces, y varias dietas, pero todo el mundo se olvida y te miran por encima del hombro, sobre todo los compañeros porque ahora quitas cupo en los turnos diarios de los demás (un “divide y vencerás” gratuito para la empresa). Además de que pasas a estar vetada en ciertos puestos de trabajo por considerarse que tu implicación o tus capacidades, como tu jornada, también estarán reducidas. Aunque en estas condiciones, lo único que sí que consiguen es disminuir la motivación personal...
Fuente: johndrury.biz
Con este escenario, qué difícil es decidir si salgo perdiendo yo a nivel profesional o se lo hago pagar a mi familia. ¡Aunque la empresa nunca pierde, señores!
P.D: La respuesta al “¡pues no tengas hijos!” te la dará el futuro, cuando tu pensión la tengan que pagar tus propios ahorros.
Y hasta aquí mi pataleta personal para poder trabajar (ya sé que sólo hasta aquí ya sería suficiente para muchas personas. ¡Ojalá!) con horarios que se ajusten a mis hijas y a mi marido. Porque dos somos más que uno. El doble, exactamente.
¡SE NECESITA UNA CONCILIACIÓN REAL YA!