Imaginemos que sumamos cada inteligencia de todos los seres vivos que poblamos la Tierra y aunamos la de las almas desencarnadas. Ahora recordemos la premisa holística del célebre filósofo Aristóteles ”el todo vale más que la suma de sus partes”, si extrapolamos alegando que ”toda la inteligencia vale más que la suma de todas las inteligencias que existen” tenemos entonces que toda la inteligencia íntegra es la inteligencia de Dios.
Al igual que la vida, la inteligencia se encuentra en todo el Universo y todo ser vivo tiene acceso a ella. El grado de evolución de cada especie con vida determina el nivel de acceso que tenemos a la inteligencia, lo que demuestra que la especie humana es la más evolucionada de cuanto ser vivo tenemos conocimiento por ser los más inteligentes. Lo cierto es que esa inteligencia omnipresente es Dios mismo en su aspecto inteligente y no significa que cada quien tiene una inteligencia propia y aislada del resto, algunos somos más inteligentes que otros porque tenemos mayor acceso a esa inteligencia suprema que llamamos Dios.
En la medida que vamos haciendo uso de nuestras funciones cognitivas nuestra red neuronal va realizando nuevas sinapsis que despiertan más neuronas en nuestro cerebro, que se suman al resto de las neuronas en uso creando nuevos códigos neuronales. Si bien es cierto que nuestro conocimiento aumenta de forma independiente del resto de nuestros congéneres, no significa que hemos ”creado” nueva información, sino que hemos recodificado nuestro cerebro para obtener nuevos accesos al ”conocimiento universal” del cual Dios nos provee. Cada pensamiento o idea que nos viene a la mente, cada conjetura o conclusión a la que llegamos es una nueva recodificación cognitiva (RC) que realiza nuestra extraordinaria máquina pensante de manera incesante.
Podemos considerar, entonces, que el Creador es la más grande y completa base de datos que existe en el Universo. Si nos comparamos con un sistema informático podríamos alegar que nuestro cerebro es el hardware, nuestra mente es el software y Dios es la nube que nos suministra la información, visto desde la perspectiva reduccionista para facilitar la comprensión de las funciones de sus partes fundamentales, pero sin perder la perspectiva holística que prioriza la unidad indivisible Dios-ser humano de una misma inteligencia que nos une a todos. Desde el mismo uso de códigos lingüísticos que empleamos para comunicarnos hasta la transmisión ultra-terrenal, consciente e inconscientemente, buscamos comunicarnos entre los seres vivos, ayudándonos a evolucionar simultáneamente al aportar experiencias que se traducen en RC, que nos elevan el nivel de acceso al conocimiento universal y hacernos más inteligentes. Podemos notar en las mascotas criadas por al menos una persona, en especial bajo el seno de una familia, se vuelven más inteligentes además que se benefician al elevar su nivel espiritual; esto es debido a que el contacto y convivencia con una inteligencia superior, al igual que nosotros cuando hacemos comunión con Dios, nos nutrimos intelectual y espiritualmente de ese caudal de conocimiento.
Polarización de la inteligencia
Hasta el momento hemos venido hablando de la inteligencia que el Altísimo nos provee como una gran base de datos de conocimiento infinito, que no puede ser más que una fuente de polaridad positiva por provenir de Dios. También nosotros, los seres humanos, como atributo hereditario de nuestro Padre y señor poseemos el don de la creación, hemos construido nuestra propia base de datos; lo lamentable del caso es que esta fuente de información es de polaridad negativa a la cual, desde que la humanidad vive en convivencia y a lo largo de todas las culturas, le hemos dado muchos nombres, y el más popular o de mayor uso en la actualidad no es más que el Diablo. En artículos anteriores les comenté que el Diablo, o como quiera que se le llame, es ”el peor invento del ser humano”, ya que éste no existía antes de que el homo sapiens apareciera en la Tierra. Lo creamos nosotros con nuestros temores y es el miedo de los seres humanos lo que alimenta y le da fuerza a esta perniciosa inteligencia de polaridad negativa, que le hace tanto daño a las civilizaciones, a la naturaleza y a la vida en sí.
El Diablo podrá ser exterminado solo si dejamos de sentir miedo, ya que le cortamos su su alimento, y esto solo se logrará si todos nos entregamos con Fe inquebrantable a nuestro omnipotente Padre y Creador, generador de la polaridad positiva capaz de neutralizar lo negativo y sobreponerse para que la armonía en la Tierra y el Universo vuelva a su equilibrio natural.