Amor mío. voy a contar tu historia...... se oye un wof wof
Todos tenemos afectos que nos llenan el alma. Les presentaré uno de los míos, un gran chocolate. Se llama King, un perro que rescaté en 2011 y desde entonces me ha hecho reír y llorar. La primera vez que supe de su mala existencia, algo me dijo que debía verlo, no solo tenerle lástima a través de las redes. Me encontré con un saco de huesos, echado en un patio, sus ojos amarillos se despedían de su vida triste. Sus paticas en forma de un perfecto ocho, no le permitían pararse al llamarlo por su nombre.
¿Decía que sí, te daré mi mano, y tú me darías las patas o me haría la loca?
Más que el asunto monetario, este pedazo de perro necesitaba una terapia de amor infinita. Supe que no le daban comida y varias veces agarró gatos de la calle para alimentarse, me desgarró el alma. Con eso me bastó paa decir que no sufriría mas. A diario le llevé potes de arroz con carne, vitaminas y frutas. King logró levantarse del piso y dar algunos pasos días después. El cuento largo termina cuando ya está en otro lugar, con resguardo seguro, amor y cuidados. Celebraba mi voz, lloraba y de verdadita, lo juro, sus ojitos se aguabaan al verme. Yo lo apretaba a mi pecho. .... Este enorme perro era feliz.
La suerte se terminó, y mi perro amado volvió a caer en cifras rojas. Su preciosa estampa pronto se comvertiría en un grito lastimero. Las llamadas de auxilio me obligaron a doble rescatarlo y sacarlo del lugar. Tenía de todo para morirse, esta vez si sería su final. Vinieron los problemas, sin dinero, mi salud delicada, pero de nuevo debía ganar este desafío. No podía darle mucho, mi bolsillo estaba tan flaco como sus costillas. Esperé su partida, mi tristeza estaba al máximo
Pero Dios no manda enfermedad sin medicina. Me desperté un día, prendí mi motor interno, el del estómago, y decidí ponerle un cohete de felicidad al mostrenco que dormía en una cobijita, a ese que no alzaba cabeza por segunda vez. La segunda oportunidad me la brindó un ser que nunca me deja sola. Con esfuerzos, mucho ánimo y optimismo, me ayudó.
Tanto King como yo necesitábamos salir victoriosos. Estábamos enfermos. El pronóstico, turbio. Mi salud en gancho, su salud en suspiros. Hoy, el súper chocolate canino, canta con ladrido de trombón, abraza en dos patas hasta tumbarme, sonríe cuando hace una travesura. Espera mi voz de muy brava y da vueltas .
El camino sigue, es empinado. Nos mueve una fuerza que viene del centro de su pecho, salir por veces incontables, de una muerte escrita pareciera su hobbie. Se burla de la pelona. me hace correr y otra vez empezamos el idilio. El amor manda . No faltan los grises que digan un no, un jamás, un por qué tanto entre ustedes. Algo me dijo entonces que no se trataba de curar a un perro callejero enfermo, moribundo que estira la pata con frecuencia.
¿Qué piensan los steemitas de esto?
¿Y Ahora?
El poder de King es inagotable.
Sus ganas de vivir crecen.
Yo hago esfuerzos inmensos para que no le falte nada.
Participo en Steemit
¿Les gusta así de gordito y con pose de soldado prusiano?
#Rescata
#Adopta
#NoCompres
#NoAlAbandonoAnimal
#Ayudaalcallejerito
#ApoyaalProteccionistadetuzona
Fotografías tomadas por mí. Usé cámara Kodak. Fecha 2011 y 2018![]