Los asesinos esconden el cadáver en un baúl sobre el cual se servirá una cena a la que invitan al padre de David, a su novia, a su madre (irá por ella la tía) y al profesor Cadell.
La retorcida escena es descubierta por Rupert quien se escandaliza al ver que sus alumnos hacen realidad sus teorías, algunas de las cuales tomadas aparentemente de la idea del superhombre de Federico Nietszche.
Un experimento sin emulación
Esta pieza del cine clásico fue rodada en un solo y largo plano secuencia como parte de un experimento que buscó acercar el cine y al teatro, en franca ruptura con la tradición desde Eisentein -el padre del montaje cinematográfico- de cortar y editar, hasta ahora lograda.
Basada en la obra del mismo nombre de Patrick Hamilton de 1929, la versión cinematográfica de La Soga muestra a Brandon y Phillips como dos homosexuales, aunque eso fue matizado por Hitchcock en escenas sugestivas que apenas indican tales rasgos.
Aun así, la cinta fue un escándalo y varios cines en Estados Unidos prohibieron su proyección, incluso varios actores rechazaron participar en el rodaje como Cary Grant, en el papel del profesor Cadell.
La Soga, no solo es una película icónica por innovar técnicamente: fue rodada en color y la escenografía era movible, esto permitía el desplazamiento de los equipos con facilidad para garantizar el plano secuencia; también es una pieza única que grandes directores no han emulado, pese a los avances de la tecnología.
La invitación es a que busquen la película y disfruten de todos sus detalles que van desde la imagen hasta el guion que ha sido bien logrado, viniendo de uno de los directores más destacados del suspense cinematográfico en el siglo XX.
Fuente: https://www.espinof.com/criticas/alfred-hitchcock-la-soga-el-plano-secuencia