El tiempo es inexorable. Está allí, no ríe, no llora; no le importan nuestros sentimientos, es indetenible; a veces, pareciera que se esfumara sin darnos cuenta.
Tal vez, steemian, ya has sentido que los años vuelan, y no tienes la vida que te habías prometido años atrás. ¿Qué está sucediendo?
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Por más que lo intentas, parece que el día, con sus 24 horas, no alcanza. Se nos acumulan las tareas, nos agobiamos cuando vamos retrasados, y por más temprano que te despiertes, el día sigue sin ser suficiente.
Si todos tenemos la misma cantidad de tiempo, ¿Por qué hay personas que sí les alcanza para construir objetivos colosales?
¿Acaso podemos lograr una vida tal como siempre has soñado?
¿Acaso el tiempo es un dictador que no nos permitirá disfrutar de lo mejor de este mundo?
La diferencia, entre quienes logran tener lo que se proponen y los que no, es precisamente eso, se lo proponen.
Lo definen, son precisos, concisos. Entienden sus metas, su visión les muestra que sí pueden conseguirlo, aunque todavía no sepan cómo. Los planes no faltan, y los corrigen tras cada fracaso. Son personas que respetan las horas, y aprenden a sentir su pérdida más que cuando pierdes tu Smartphone.
Este es uno de los fallos que tiene la mayoría. Creen que el tiempo es gratis, que está allí para todos. ¿Perdiste el día? ¡Qué importa! Mañana, te llegan otras 24 horas; es más, ni siquiera tienes que pedirlas. He allí un problema; parecieran que son gratis
Vamos a detallar mejor esa actitud que hay con el tiempo. Perder el tiempo no es sólo perder el tiempo. El tiempo es vida. Me imagino que muchos lo saben, es un dicho popular. Pero no está interiorizado, no se siente. Hay dolor si se pierde dinero, o un objeto preciado, como un anillo, una fotografía con un valor personal o el automóvil.
Perder cosas tangibles duele, molesta, causa tristeza, frustración. Perder el tiempo, ¡qué le vamos hacer! Mañana, llegan otras 24 horas.
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¿Te das cuenta? Ser insensible con el valor de las horas, es lo que nos deja en la bancarrota. Sin un sentido de urgencia, está difícil que dejemos de hacer lo que nos entretiene por ponernos en acción con las actividades que hay que hacer para conseguir el triunfo.
Vivimos como si fuéramos inmortales. Te das cuenta de que los años pasan, y dentro de poco, la juventud no estará a tu lado, y no sé si serás de los que no se detienen jamás o que abandonan cuando les llegan unas cuantas canas.
Veamos de nuevo la situación. Las personas que tienen éxito, a diferencia de los fracasados, es que saben que es irrecuperable. Entonces, es cuando algunas personas que valoran la vida llena de placeres, alejada de las responsabilidades, sienten antipatía por los disciplinados.
Una persona que valora su tiempo, es estricta, puntual, responsable. Está consciente de que la muerte está a su lado, y en cualquier momento, podría ser ahora, o dentro de varias décadas, que se le ocurra darse vuelta y pronunciar tu nombre.
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Qué horror. El tiempo en este mundo es limitado, y lo sabemos, no somos tontos. Vemos como la gente se muere, y si te preguntan si algún día vas a morir, sabes que tendrás que decir sí.
Acuérdate, la muerte es quien hace que el tiempo sea la vida.
Insisto que hay que tomar consciencia de que el final nos llegará a todos, porque si no se despierta un sentido de urgencia, seguiremos desperdiciando las valiosas horas que tenemos.
Los hombres y mujeres más exitosos están conscientes de la presencia de la muerte sin llegar a temerle. Eso les apresura y les obliga a valorar cada segundo.
Déjame decirte, que el presente es el único tiempo con el que cuentas ¿Qué hace la gente? Está viviendo el presente, pero con la mente preocupada por el futuro o castigándose por el pasado.
Si estás cenando un platillo espectacular, ni se te ocurra ponerte a pensar en el postre mientras lo comes. Si estás en la playa, deja de pensar en lo que dirán tus amigos cuando les muestres las fotos y noten tu bronceado.
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Vivir el presente es lo que abrirá la magia y te pondrá a vivir.
¿Cómo existir en el presente? Amigo, para lograrlo, hay que agradecer. Cada vez que agradeces lo que tienes, abandonando a las quejas, tocas el tiempo presente. La felicidad, por añadidura, está sujeta al agradecimiento.
Enfócate en lo que tienes ahora, y disfrutarás de la vida. Enfócate en darte cuenta cómo estás construyendo tu futuro ladrillo a ladrillo, todos los días; y para eso, debes vivir tu presente.
Distráete y sin darte cuenta, sentirás como el tiempo vuela ¿Te ha sucedido? El tiempo abandona a quienes se olvidan del presente.
Los que se quejan de que el tiempo se les escurre de sus manos, es porque no lo atienden, sus mentes divagan del pasado al futuro sin control.
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Voluntariamente, toma posesión de tu tiempo y atenaza el momento presente, enfoca tu mente en lo que haces durante el segundo que pasa por tu vida.
Además, nadie puede garantizar que mañana tendrás otras 24 horas, la muerte podría pronunciar tu nombre antes del próximo amanecer.
Define qué quieres en tu vida, cómo deseas que sea; traza un plan, consulta con otros que han logrado metas similares, acompáñate de personas que respetan el tiempo; agradece lo que la vida te ha dado, lo que te da y lo que te dará; enfócate en vivir el presente, desecha como a la peste, los pensamientos que intentan robar tu tiempo.
Sólo tienes el ahora, y se esfuma, como el polvo en el viento.
No hay tiempo. Creer que tenemos tiempo es una falsa creencia. Sólo tenemos nuestro presente, y está en ti, decidir, repito, decidir si lo vas a invertir o desperdiciar.
Desperdícialo y se irá de tu consciencia sin que te des cuenta.
Aprovéchalo y dejará su huella en tu vida.
Acuérdate, la muerte es quien hace que el tiempo sea la vida.
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Tú Decides, amigo steemian.
Thomas Flores.