En el café caliente, el aroma a pan recién horneado, las autopistas vacías, alguna vieja canción que solía escuchar, en las miradas perdidas: allí nacen los recuerdos y, de vez en cuando nace consigo la melancolía.
Son pensamientos paulatinos que se ocultan en las entrañas de un suspiro, un suspiro que se origina en sus pulmones, recorre la memoria, se aloja en alguna parte de su pecho tan solo por un instante, el necesario para dejar un nudo en la garganta, y que muere al escaparse el aire de sus labios acompañado de un gemido susurrante.
Sonríe ante el instante de nostalgia. El brillo en su mirada fueron palabras no dichas, fue un deseo enjaulado, fue un pañuelo en su boca para reprimir sentimientos o quizás cortaron las alas de un pájaro recién nacido y ahora permanecerá vacío extrañando lo que no vivió.
Los peces no fueron creados para volar en el cielo, y las plumas no fueron hechas para flotar en el agua. Parte en tu viaje lejano viajero, si dueles ve por el camino del olvido con bizarría , aventúrate en tus miedos y como el ave Fénix, reencarna en tus propias cenizas, deambula hasta donde puedas reclinar tus huesos, cerrar tus ojos, discurrir lo impensable y escapar en los versos que te hicieron creer prohibidos.