El Momoy es una especie de duendecillo que habita en Los Andes venezolanos, más específicamente en Trujillo y Mérida. Hay diferentes leyendas alrededor de estos enigmáticos personajes. Una de ellas es que vivían en armonía con nuestros antepasados indígenas y cuando llegaron los españoles, éstos empezaron a matar a los duendecillos por considerarlos diferentes y aterradores.
Según lo que se cuenta las principales ciudades Momoy se encuentran debajo de las lagunas y en lo profundo de las montañas. Estos momoyes son guardianes del medio ambiente. Cuando algún turista arroja basura a la naturaleza o le causa algún mal, se cuenta que éstos empiezan a jugarles bastantes “travesuras” a dichas personas que contaminan.
Las personas que los han visto argumentan que son seres que no miden más de un 50 centímetros, que por lo general en sus sombreros y cinturones tienen hebillas de oro y que tienden a aparecer y desaparecer a voluntad demostrando así un carácter mágico y místico especial.
Para el 2011, la comunidad trujillana se escandalizó porque según parece, empezaron a haber cientos de avistamientos de momoyes en las zonas de Monay, Pampán, Pampanito, Boconó y la Mesa de Esnujaque. Los medios de comunicación radiales y los periódicos todos los días traían una reseña nueva sobre nuevos avistamientos del Momoy. En una de las supuestas apariciones, un Momoy advirtió que grandes tragedias se vendrían próximamente para la humanidad por el maltrato del hombre hacia la naturaleza.
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