Aprovechando los días no laborables por la temporada de Semana Santa, aprovechamos de pasar un momento diferente en familia, salir de la rutina, darle la oportunidad a mis hijos de estar en contacto directo con la naturaleza, vivir la experiencia de pasar una noche y ver el amanecer en el campo, comer alimentos cocidos a leña, caminar descalzo sobre los suelos arenosos llaneros, dormir en hamacas, bañarse en el río con sus aguas cristalinas que corren bajo sus morichales, , estar sumergidos y sentir la frescura de sus aguas, observando los peces que le dan vida a la fauna que habita en los riachuelos, improvisamos una cancha de voleibol y compartimos un momento agradable, la pasamos genial.
Pasamos dos días diferentes a lo acostumbrado, saliendo de nuestra zona de confort, compartimos con primos y familiares cercanos, tomamos un poco de sol, durante el traslado hacia el río, los niños quisieron montarse en la parte de atrás del camión, y lo más importante, mis hijos pudieron conocer la riqueza natural que nos regala nuestro país.
Acordamos volver pronto a pasar una noche campestre, alejados de la ciudad, y darnos ese regalo, alimentar nuestra cultura y raíces, sólo así podemos valorar todo lo que conforma nuestro entorno. Somos un país bendecido, con llanos, ríos, mares y montañas, que sirven de refugio a la muy diversa fauna y flora que habitan en nuestra amada Venezuela.
Invito a mis amigos venezolanos que no han tenido la oportunidad de vivir esta experiencia, que traten de hacer el esfuerzo para trasladarse hacia el llano, aunque sea pasar un día, les garantizo que no se arrepentirán, es una experiencia maravillosa que jamás olvidarán.
Estas fotos son de mi autoría, captadas con mi teléfono Samsung J1 Mini Prime.
@Gracias y hasta una próxima oportunidad.