¡Hola amigos steemianos!
Les voy a contar como me enamore a primera vista de la ciudad de Buenos Aires, un viaje de 6 días donde pase una de mis mejores experiencias de mi vida.
Todo comenzó con un deseo de cumpleaños, para ser específica el cumpleaños número 15 mío, donde tenía como opción fiesta o viaje. Y como desde pequeña a mí siempre me ha gustado viajar sin duda alguna elegí esa opción, mi visión era siempre poder recorrer el mundo si es posible y sabía que entonces tenía que empezar a sellar ese pasaporte con todas las ganas y ansias.
Siempre fui fanática de muchas series argentina, y lo que veía en fotos me gustaba es por eso que le dije a mi familia que quería ir a conocerla, y entonces me regalaron un pasaje para tener la oportunidad de ir.
Estaba súper ansiosa en el aeropuerto de Maiquetía. Recuerdo como me temblaba las piernas y las manos me sudaban, porque existía factores que me preocupaban y emocionaban a la vez, ya que ese día era determinante para realizar varias cosas por primera vez en mi vida, una de esas era montarme en un avión. Si mi primera vez en avión fue justo para ir a Argentina, y eso me tenía muy inquieta, pero me decía a mí misma que si me encantaba viajar tenía que correr todo tipo de riesgo y atreverme a superar mis miedos.
Ya estaba montada en el avión y una vez arranco fue gracioso el hecho de que tenía cerrado los ojos y le apreté fuerte la mano a mi tío (mi acompañante) pensando que todavía no había arrancado el avión y en ese momento mi tío me vio riéndose y me dijo que ya estábamos volando.
Recuerdo que llegue de madrugada a la ciudad, todavía estaba de noche, podía ver todas las vías y autopistas muy lindas, era impresionante como las personas estaban en la calle, y en eso le pregunte al taxista. –Señor por qué hay tanta gente en la calle a esta hora?. Y él me sonrió y me dijo…
BIENVENIDA A LA CIUDAD QUE NUNCA DUERME.
Era demasiado impresionante lo que me transmitía el estar ahí, una ciudad vibrante y muy salvaje.
Apenas salió el sol yo estaba ya lista para ir a recorrer todo, a conocer sus sitios turísticos, a conocer su cultura, a conocer su gente, a conocer todo de ellos. La emoción e intriga se mantuvieron intactas en mí.
En mi primer día fui a conocer la casa presidencial, las iglesias y plazas que conforman Buenos Aires, de verdad que cada edificación era espectacular, como estaban hechas de estructuras parecidas a las edificaciones europeas, y las plazas como desbordaban naturaleza, con tantos árboles y flores alrededor.
El día siguiente nos encargamos de conocer la zona que los habitantes de la ciudad decían que era la más baja de Buenos Aires, pero en lo personal para mí era muy cultural y hermosa. El famoso Caminito, donde las casas son de zinc coloridas, y en esa zona se encontraba uno de los estadios más famoso (La Bombonera)del equipo de fútbol Boca Juniors. Fue gratificante conocer ese día desde la zona más vieja de Buenos Aires hasta la zona más nueva.
Y en las noches paseábamos por las calles conociendo como era la vida nocturna. Tan interesante, tan emocionante y aventurera, se podía ver como en cada esquina se encontraba algo que me llamara la atención, tenía mucha propuesta la ciudad para divertirme, ya que la actividad nocturna es muy variada para hacer de todo...
Al día siguiente la aventura continuaba y nos encargamos de ir al Museo más a los centros comerciales. Toda una maravilla, y una cantidad de turista por cualquier lugar que caminaras.
Cuando quedaban pocos días para nuestra estadía en la ciudad fuimos a los famosos restaurantes donde se degusta la carne. Ya que dicen que el que va a Argentina y no come carne es como si no fue, y después de haber probado el asado pude entender el porqué de ese dicho, la carne era demasiado rica y suave, jugosa al picarla, de verdad una delicia que no me la pensaba perder ni loca porque desde ese día que la comí dije con propiedad que en serio era la mejor que había comido en mi vida.
Y por último no podía dejar atrás la razón por la cual me empecé a enamorar a distancia de Buenos Aires y era conocer a mis artistas favoritos de el momento. Recuerdo que mi tío me dijo que me compraría una entrada en El Gran Rex para ver una función de Casi Ángeles, la mejor serie en ese tiempo cuando salió y yo emocionada en el teatro viendo lo talentoso que eran todos los artistas.
Qué manera de terminar mi estadía allá.
Es que Buenos Aires termino siendo mi amor platónico, un lugar donde solamente veía las virtudes y sabía que iba a querer volver con la ilusión de estar a su altura. Me llevo a todos mis límites y desde entonces supe que ese lugar era el que necesitaba para sacar lo mejor de mí, para llevarme al borde de la locura. Se volvió como un amor enfermizo al que sientes que nunca vas a poder sacar de tu mente.
No duerme pero tampoco deja dormir.
Viajar es como volver a nacer, nunca pierdan la oportunidad de vivir ese gran placer de la vida.
Las fotografías son de mi autoría y fueron tomadas con mi cámara Sony.