En esta carta, “Tomás” ─un hijo “cualquiera” de la madre Tierra─ arrepentido por el daño que le a causado, y le sigue causando, a los tres reinos que la componen: Vegetal, Mineral y Animal. Pide perdón. Aunque bien sabido es que ese perdón llegó demasiado tarde, pues los daños causados son irreparables y en ocasiones no renovables e insustituibles.
En la carta y con lágrimas en los ojos le dice así:
Madre mía:
En mis pensamientos guardo para ti, sentimientos llenos de amor sincero. Gracias te doy, por permitir, alojar mí limitada existencia en tu maternal regazo, y así poder consumir y compartir junto con todos tus hijos los frutos por ti concebidos.
Soy tu obra maestra me hiciste perfecto en mis conformaciones, pero mi censurable conducta me convierte en el más desagradecido y reprochable ser, de todos los por ti creados.
¡Perdóname! Por ser así.
Te quiere mucho:
Tomás
El hijo que hiciste hombre
Escrito por: Tomás A Flores