Allí estaba yo, recostado en mi bañera llena de una gélida agua, pensando, pensando en estos últimos 15 años… Mientras caliento mi cuerpo con la última botella de licor barato que tengo, intentando no ahogarme con cada sorbo…
Así, producto del frío o del fuerte licor me voy perdiendo poco a poco en la oscuridad que me rodea, mientras las penumbras de la habitación forman un rostro frente a mí, el rostro que nunca pude tener… Mi mente vuela imaginando lo que pudo haber sido si tan solo hubiese tenido las agallas, si esta maldita ansiedad no se apoderase cada segundo de mí… Esa vida esquiva y anhelada se presenta ante mis ojos, mientras el odio y el asco que siento por mí vivir me abofetea con cruel burla, un trabajo rutinario al que voy todos los días para intentar subsistir, entretanto las deudas me consumen, compañeros de oficina quienes me desprecian y para los que solo soy el “inmigrante ese”, el pobre diablo que llego huyendo de un país caótico, mientras estas imágenes se me presentan, no deja de lacerarme mi amor oculto, triste y desesperante, ese que ni siquiera sabe que existo y que si lo supiera de seguro ni le importaría y finalmente está esta casa, vacía, lúgubre y roída que me carcome cada día y donde ya no puedo ni conciliar el sueño…
¡Pero ya no más!...

Suspiro profundamente, visualizando como se acerca mi felicidad, entretanto hago un rápido y decidido movimiento de manos… Poco a poco el agua se tiñe de rojo proveniente de las profundas heridas que acabo de efectuar, los segundos o quizá minutos pasan muy rápido y con cada uno de ellos mis latidos y mi respiración se limitan haciéndose más y más pesados, así y más rápido de lo que pienso llego al último suspiro, por fin voy a obtener la tranquilidad que tanto he deseado…
Tan pronto cierro mis ojos soy aturdido por una penetrante luz, siento el tacto de unas tibias manos que sujetan mi cuerpo con una mezcla de fuerza y delicadeza, sacándome del agua, mientras no paro de oír la frase “Es un varón, es un varón”… Al momento me percato de mi situación, me encuentro en los brazos de una desconocida y pálida mujer que me dice con una suave voz “todo estará bien”, desesperado intento hablar pero solo un agudo sollozo sale de mi garganta…
¿Es este un nuevo comienzo?, ¿Alcanzaré la felicidad? – Me pregunto justo antes de perder toda la conciencia de mi vida pasada…