El Monopoly es sin duda mi juego de mesa favorito, y todavía conservo uno de ellos heredado de mi hermano mayor, que debe datar de los años 60 y que está ambientado en las calles de Caracas. Para mi es una reliquia a pesar de encontrarse en un estado bastante lamentable y con la falta de bastantes elementos que se han ido extraviado durante todo este tiempo.
La última vez que lo vi se encontraba guardado en un viejo armario en casa de madre, y es uno de los pocos objetos que conservo de mi niñez. Recuerdo la tremenda adicción que me ocasionó durante unas vacaciones de verano siendo yo adolescente, y como mi familia acabó aburrida de tener que complacerme prácticamente todas las tardes de cierto mes de agosto.
He pensado escribir este artículo que creo que encaja muy bien en una celebración como la de hoy, Día Internacional de la Mujer, en la que además en España se celebra una huelga general en reivindicación por las desigualdades sociales y laborales que todavía existen entre hombres y mujeres; y esto es porque detrás del Monopoly existe una curiosa historia.
La primera versión del Monopoly data del año 1904 y se llamaba “The Landlord's Game” que en español podría traducirse como “El Juego del Terrateniente”; y su inventora una mujer americana llamada Elizabeth Magie.
Elizabeth era una profunda creyente y defensora de las teorías políticas anticapitalistas del economista Henry George, quien alegaba que el monopolio de las tierras por parte de los grandes terratenientes era muy perjudicial para la economía general del país y fomentaba las desigualdades sociales entre sus ciudadanos.
Así que para divulgar estas ideas, Elizabeth decidió crear y patentar un juego de mesa que demostrara las injusticias del sistema capitalista.
“The Landlord's Game” tenía 2 maneras de jugarse:
La primera mostraba las ideas capitalistas y constaba de unas reglas que favorecían el monopolio de los terratenientes; para ello establecía como objetivo conseguir obtener el mayor número de propiedades que permitieran a un jugador cobrar el pago de tasas cada vez que otro caía en alguna de ellas; de esa manera un jugador se hacía rico y al mismo tiempo empobrecía a sus rivales. El juego terminaba cuando un jugador conseguía acaparar toda la riqueza mientras que los demás quedaban arruinados.
La segunda forma de jugar constaba de unas reglas anticapitalistas mediante las cuales cada vez que un jugador compraba una propiedad y cobraba tasas, el resto de jugadores ganaba un pequeño porcentaje; el juego terminaba cuando el jugador que empezaba con menos ingresos lograba duplicar su dinero.
Esta versión del juego mostraba las ideas socialistas de Henry George en el sentido de que la propiedad de las tierras debían compartirse entre todos; para ello debía establecerse un sistema de pago de tasas e impuestos más justo que favoreciesen al conjunto de la sociedad, y no solamente a unos pocos.
Durante el juego, los participantes podían votar y cambiar las reglas para utilizar un sistema u otro, siempre que fuese por unanimidad; Elizabeth pretendía con este juego demostrar que el sistema anticapitalista y antimonopolio era mucho más justo.
El juego de Elizabeth tuvo una gran acogida y durante años aparecieron nuevas versiones con nuevos elementos y nuevas reglas. Pero para su sorpresa, la realidad era que a la gente le parecía mucho más divertido jugar con las reglas capitalistas, compitiendo por ser el más rico, y viendo como sus rivales se arruinaban. Raramente ningún participante quería cambiar de reglas cuando estaba ganando para compartir sus beneficios con el resto. Así que esta forma de jugar fue la que se acabó imponiendo en los nuevos modelos.
Pero fue en los años 30 cuando Charles Barrow creó una adaptación que tuvo un gran éxito, en la que incluía los nombres reales de las calles de la ciudad de Atlantic City.
La compañía juguetera Parker Brothers rechazó inicialmente la compra de sus derechos, pero tras comprobar el posterior éxito de ventas del mismo, compró a Charles Barrow la patente para comercializarlo con el nombre de Monopoly; a partir de ese momento Charles Barrow pasaría a cobrar un porcentaje por cada unidad de Monopoly que se vendiera.
Y aquí viene la parte más cruel de la historia. Cuando Elizabeth se enteró del éxito de Monopoly, y observando que se trataba de un juego muy parecido al originalmente patentado por ella, intentó llegar a un acuerdo comercial con Parker Brothers . Estos compraron los derechos a Elizabeth para evitar una demanda, pero mediante una hábil estrategia, retrasaron la comercialización de “The Landlord's Game” durante varios años; de esa manera, para cuando salió al mercado, Monopoly era ya un juego muy famoso con ventas millonarias; sin embargo el juego de Elizabeth apenas tuvo repercusión.
El resultado final es que Charles Barrow y la compañía Parker Brothers se hicieron millonarios y Elizabeth Magie apenas ganó nada.
¿Os suena este desenlace? ¿Cuántas y cuántas veces se habrá repetido algo parecido a lo largo de la historia?
Fuentes:
http://www.eleconomista.es/noticias/noticias/8572906/08/17/La-historia-del-Monopoly-el-juego-creado-para-lanzar-un-mensaje-anticapitalista.html
http://www.libropadrericopadrepobre.com/monopoly-la-historia-real-y-polemica-detras-del-juego.php
http://cadenaser.com/ser/2017/05/25/cultura/1495711263_273088.html