Tengo la sensación que apenas han pasado unos pocos días desde que terminó el 2017 y comenzamos el nuevo año. Parece que fue ayer, si ayer. Pero resulta que ya estamos a mediados de febrero, celebrando los carnavales; y en breve tendremos encima la Semana Santa y luego de nuevo el verano.
Esto parece una locura; los días pasan volando, las horas parece que no alcanzan y cada vez tengo más la sensación de que la vida se escapa, de que me hago mayor, de que me hago viejo y de que me dejo cosas pendientes. ¿No tenéis vosotros la misma sensación?
Mucha gente con la que comento este hecho comparte el mismo pensamiento; a ellos les pasa exactamente lo mismo, e incluso en algunos casos esa sensación es peor y mucho más agobiante.
¿Pero qué sucede? ¿Por qué el tiempo pasa tan deprisa? Recuerdo que de niño el tiempo se me hacía eterno; no alcanzaba a contar las horas esperando la llegada de la Navidad para recibir los regalos; y la llegada del verano para terminar la escuela y empezar las vacaciones era algo que se percibía como muy lejano, que se hacía extremadamente complicado de alcanzar.
¿Qué ha cambiado? ¿Somos víctimas de algún macabro experimento que hace que hoy en día todo vaya mucho más rápido? ¿Está el planeta Tierra girando a mayor velocidad y no somos capaces de darnos cuenta?
Me ha llamado la curiosidad investigar ciertas teorías acerca del tiempo y su percepción que están bastante en boga en los últimos años, y que a la vez me resultan bastante interesantes.
En los años 50, un científico alemán llamado Schumann descubrió un tipo de onda magnética que provoca un efecto de resonancia entre la superficie terrestre y la atmósfera. A este fenómeno se le conoce como resonancia de Schumann y los físicos lo han descrito como un tipo de onda transversal que afecta al campo magnético de la Tierra. Este tipo de ondas resonantes vibraban por aquel momento en una frecuencia parecida a la de las ondas cerebrales alfa de los seres humanos (7,8 ciclos por segundo).
Sin embargo ciertos estudios poco concluyentes afirman que en los últimos años y sin conocer el motivo, dichas ondas han ido aumentado su vibración hasta alcanzar una frecuencia de 36 ciclos por segundo, lo que hace que los seres humanos lo sintamos de forma inconsciente y nos provoque cambios en la percepción del tiempo, como si este se hubiera acelerado y todo ocurriese de forma más rápida.
Aunque la resonancia de Schumann es cierta y está comprobada científicamente (el propio Tesla fue el primero en observarla y describirla) parece ser que su relación con las ondas alfa cerebrales no tiene ninguna base científica; además se ha vinculado por algún autor de ciencia ficción la supuesta aceleración en las vibraciones con una aceleración en la rotación de la Tierra, de tal forma que el día tendría 16 horas en lugar de 24 horas. La teoría no se sostiene por ninguna parte pero resulta muy curiosa e interesante.
Pero existe otra teoría fascinante formulada por algunos profesores e investigadores españoles y sobre la que hace tiempo quería hablar.
La teoría más popular y aceptada por los científicos sobre el origen del universo es la teoría del del Big Bang, según la cual todo está en continua expansión. Y esta expansión del universo es posible debido a la existencia de un tipo especial de fuerza radicalmente opuesta a la fuerza de la gravedad; a este fenómeno se le denomina energía oscura.
Se cree que la energía oscura se encuentra repartida por todo el universo ocupando casi las tres cuartas partes del volumen total del espacio; y no solo es la fuerza responsable de que todo esté en constante expansión, sino que además esta expansión ocurre cada vez a una mayor velocidad.
Los científicos intuyen que existe la energía oscura, pero no saben muy bien que es, ni cómo actúa.
Pero estos investigadores españoles sostienen que no existe la energía oscura, y que la expansión del universo, en lugar de ser cada vez más rápida, es en realidad cada vez es más lenta; esta teoría lo que dice es que el tiempo se va deteniendo progresivamente, a un ritmo muy lento, pero que produce una percepción inversa en nuestros sentidos, ya que al detenerse el tiempo, todo parece ir más rápido y pasar más deprisa.
Dentro de miles, quizás millones de años, el tiempo se detendrá completamente y todo parecerá que pasa a una velocidad vertiginosa, hasta que el universo desaparezca o se quede completamente congelado.
Estas teorías están muy bien, son muy curiosas, y quien sabe si tienen parte de verdad, pero existe una explicación muy sencilla desde el ámbito de la psicología para explicar el fenómeno del por qué tenemos la sensación de que el tiempo pasa cada vez más rápido.
La realidad es que cuanto más edad tenemos, más rápido pasa el tiempo, y esto sucede porque la percepción del tiempo es relativa y subjetiva. No es lo mismo el transcurso de un periodo de tiempo de 1 año cuando somos niños, a cuando somos adultos.
Un niño apenas ha tenido vivencias y experiencias, por lo que todo resulta una novedad; el cerebro humano es una esponja que todo lo absorbe, por eso 1 hora, 1 día o 1 año en la vida de un niño es algo enorme que parece que no se acaba nunca, y el tiempo transcurre a un ritmo muy lento.
En cambio un adulto es poseedor de muchas vivencias y experiencias y cada vez aprende menor cantidad de cosas nuevas; la vida de un adulto suele ser rutinaria y monótona, y aunque parezca que no, el efecto que esto provoca es que el tiempo pase muy deprisa; no existe la sensación de que haya ocurrido nada interesante en el último mes, e incluso nos olvidamos frecuentemente de lo que hicimos hace unas pocas horas; para los adultos el tiempo vuela, y cuanto mayor nos hacemos, más deprisa pasa.
Van pasando las horas, los días, los meses y los años sin que apenas absorbamos información de todo aquello que nos rodea.
Vivimos estresados y no disfrutamos el momento, no disfrutamos el presente. Solo vivimos angustiados por el futuro, próximo o lejano, un futuro que llega muy pronto, ya que el tiempo pasa muy deprisa.
¿Cómo se puede solucionar esta percepción rápida del tiempo? Disfrutando del presente de nuestra vida, planificando tareas nuevas, aprendiendo cosas nuevas, saliendo de la rutina, abandonando nuestra zona de confort, proponiéndonos nuevos retos. En definitiva, tenemos que volver a ser niños e ilusionarnos y aprender de nuevo.
Fuentes:
http://es.globedia.com/teoria-fin-tiempo
https://www.xatakaciencia.com/astronomia/la-tierra-gira-cada-vez-mas-lentamente-si-y-antes-los-anos-tenian-400-dias
http://enigmasovni.blogspot.com.es/2015/09/cientificos-predicen-que-el-tiempo-se.html
https://actualidad.rt.com/ciencias/view/47081-Cient%C3%ADficos-espa%C3%B1oles-El-tiempo-se-esta-acabando
http://noticias.universia.es/en-portada/noticia/2012/06/20/944203/tiempo-esta-acabando.html
https://hipertextual.com/2016/02/energia-oscura