El tiempo pasa muy rápido y a menudo no somos conscientes de ello; solo a través de pequeños detalles nos damos cuenta de cómo evolucionan las cosas. Vivimos en un mundo en continua y vertiginosa evolución donde la tecnología avanza tan deprisa que nos resulta difícil recordar cómo era nuestra vida antes de disponer de todos esos modernos artilugios.
Y también a menudo desconocemos cómo han llegado a nuestras vidas aquellas cosas que para nosotros son cotidianas, y sin las cuales nuestra existencia nos parece imposible. Hace menos de 30 años no teníamos internet, ni redes sociales, ni teléfonos inteligentes. ¿Sabemos quién inventó estas cosas y por qué?. En algunos casos fueron descubrimientos y creaciones buscadas y desarrolladas a partir de una idea original, pero otras veces son pura casualidad. Al igual que ha pasado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia en otros campos, algunos hallazgos tecnológicos también son resultado de una simple coincidencia.
Este es el caso de la famosa “webcam”, que ya sea como cámara externa o bien como cámara integrada, es un elemento indispensable y fundamental en cualquier ordenador.
Pero aunque parezca absurdo y aparentemente no guarde ninguna relación, la primera “webcam” es producto de la necesidad de disponer de café caliente; la “webcam” es un invento resultante de la llamada historia de “la cafetera del Cuarto Troyano”.
Nos tenemos que situar en el año 1991 en la Universidad de Cambridge; el departamento de informática tenía diferentes dependencias, con la mayor parte de sus oficinas distribuidas por las plantas superiores, y con el laboratorio experimental ubicado en el sótano (a este laboratorio se le llamaba el Cuarto Troyano).
Junto a este laboratorio se encontraba un "office" en el cual había una cafetera a disposición de todo el personal del departamento, algo fundamental e indispensable en todo lugar de trabajo que se precie. Se trataba de una clásica cafetera de goteo con una jarra de cristal colocada sobre una placa eléctrica para mantener caliente el café.
Cuando alguna persona quería un café, tenía que bajar hasta el sótano y servirse. Existía un acuerdo tácito entre todos según el cual, el último que terminara el café disponible tenía que preparar una jarra nueva; el problema era que casi nadie cumplía con esa norma, así que era frecuente bajar al sótano y encontrarse con la desagradable sorpresa de encontrarse con la jarra vacía.
Aunque parezca una tontería, este hecho ocasionaba mucho malestar y generaba conflictos; así que para resolver el problema, dos de los trabajadores del departamento, cansados de encontrase la cafetera siempre vacía, diseñaron un programa informático que instalaron en la red local y que iba conectado a una cámara que colocaron junto al Cuarto Troyano.
De esa forma cualquier persona del departamento de informática podía ver a través de su ordenador si quedaba café en la jarra antes de bajar a tomarlo, y al mismo tiempo comprobar quienes eran los individuos que olvidaban prepararla de nuevo cuando se terminaba.
Aquella primera y rudimentaria “webcam” apenas conseguía tomar imágenes tres veces por minuto con una calidad bastante mala; sin embargo era suficiente para el propósito para el que había sido concebida.
La cámara fue un éxito, pero el boom definitivo ocurrió en 1993; otra casualidad hizo que otro investigador, haciendo pruebas con un recién creado internet, decidió reproducir el código del programa que permitía observar las imágenes de la cámara por la red local, pero esta vez aplicado a la red externa; esta fue la primera vez que se transmitieron imágenes en vivo a través de internet.
Esto no solo propició comercializar las “webcam” para su uso doméstico sino que permitió que durante 8 años, cualquier persona del mundo pudiera contemplar la cafetera del cuarto troyano en tiempo real y descubrir quien acababa el café y dejaba la jarra vacía.
La “webcam” del Cuarto Troyano fue desconectada definitivamente en el año 2001, dejando una captura de pantalla del momento en que se apagó el servidor.
La cafetera original del Cuarto Troyano fue vendida en la plataforma eBay por más de 5.000 $ a la revista alemana Der Spiegel, quien a través de la empresa de café Krups consiguió restaurarla y volver a hacerla funcionar.
Fuentes:
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/11/121122_tecnologia_cafetera_webcam_aa
https://clipset.20minutos.es/la-primera-webcam-del-mundo-se-invento-para-vigilar-una-cafetera/
https://www.infobae.com/2012/11/22/1061967-la-webcam-se-creo-vigilar-una-cafetera/