Hace apenas un par de años, una encuesta realizada en España por parte de un organismo oficial revelaba, entre otras cuestiones, que aproximadamente un 25% de los ciudadanos españoles estaban convencidos de que el Sol gira alrededor de la Tierra; pero lo más curioso es que tan solo hace 10 años, dicho porcentaje era de cerca del 40%. El objetivo de este tipo de estadísticas y encuestas es desvelar el grado de cultura científica que llegan a tener las personas.
A menudo pensamos que determinados dogmas científicos están perfectamente implantados en la sociedad, y que de hecho son asumidos de forma unánime por toda la comunidad científica; pero esto no ocurre así. Si nos preocupamos por investigar un poco nos damos cuenta que, no solo el ciudadano de a pie tiene determinadas creencias que a priori nos pueden parecer disparatadas, sino que dicho fenómeno ocurre entre personas versadas y eruditas; por ejemplo podemos encontrarnos con que existen determinados movimientos liderados por eminentes científicos que defienden la existencia de la Tierra plana y que la misma permanece inmóvil en el centro del Universo.
Y aunque pensamos que desde hace siglos se tenía por cierta la concepción generalizada de que el Sol es una estrella más, inmersa en una gigantesca galaxia llamada Vía Láctea, y que esta a su vez forma parte de las millones de galaxias que conforman el firmamento, no es hasta hace apenas 100 años que esta teoría se asumió como oficialista y fue mayoritariamente aceptada por los científicos, ya que hasta ese momento muchas corrientes afirmaban que el Sol era el centro del Universo.
Las primeras concepciones astronómicas acerca de las disposiciones planetarias y estelares fueron formuladas por antiguas civilizaciones, Babilonia, Mesopotamia o Grecia, que defendían el llamado modelo geocéntrico, según el cual la Tierra estaba fija en el centro de Universo y tanto el Sol, las estrellas y el resto de planetas giraban en torno suyo. Se puede decir que cualquier objeto celeste giraba en torno a un punto de referencia fijo llamado Tierra.
Toda esta serie de conocimientos fueron recopilados y compilados por un gran astrónomo y matemático llamado Ptolomeo, quien reformuló dicha teoría geocéntrica dotándola de nuevos elementos. El geocentrismo de Ptolomeo seguía situando a la Tierra como un punto fijo en el Universo, y el resto de planetas y el Sol girando en torno a ella, pero añadía el hecho de que cada planeta giraba en torno a un círculo de referencia, y este círculo a su vez giraba en torno a otro círculo mayor, de tal forma que todo a su vez giraba en torno a la Tierra; las estrellas a su vez se situarían en puntos fijos y estacionarios por encima del sistema solar.
Habría que esperar a mediados del siglo XVI para que Copérnico, en base a sus observaciones y mediciones, formulase el modelo heliocéntrico, según la cual el Sol era el que se encontraba fijo en el centro del Universo, y la Tierra y el resto de planetas giraba en torno suyo.
Pero hay una figura fundamental y decisiva en el mundo de la astronomía y la ciencia, que no goza de la fama de otros personajes, como puedan ser Copérnico, Galileo o Keppler; se trata de un astrónomo danés llamado Tycho Brahe, que además de ser el primero en determinar la órbita elíptica de los cometas o de describir por primera vez la existencia de una “estrella nova”, diseño el observatorio astronómico más avanzado de la época, creando numerosos instrumentos muy novedosos con los que reformuló determinados datos aceptados hasta ese momento, y realizó innumerables mediciones que fueron fundamentales para que posteriormente Keppler definiese las leyes fundamentales que rigen los movimientos planetarios alrededor del Sol.
Tycho Brahe también formuló una teoría alternativa que se encuentra a medio camino entre el geocentrismo y el heliocentrismo. Para entenderla podemos realizar la siguiente suposición: si nos situamos frente a un punto fijo, imaginemos un edificio o una montaña, y nos desplazamos hacía la derecha, notaremos que ese punto de referencia se va desplazando hacia la izquierda; mientras que si nos desplazamos hacia la izquierda el punto de referencia se irá desplazando hacia la derecha. A este concepto se le llama paralaje, y es utilizado en astronomía para medir la distancia que existe entre la Tierra y los planetas y estrellas.
Según Tycho Brahe si la Tierra girase alrededor del Sol, las estrellas tendrían que tomar diferentes posiciones según se fuese produciendo ese desplazamiento. El fallo de Brahe es desconocer que la tremenda distancia de dichas estrellas, a millones de años luz de la Tierra, impedían determinar esas variaciones de posición con la instrumentación existente en aquella época, donde ni siquiera se había inventado todavía el telescopio.
Tycho Brahe formuló una teoría según la cual la Tierra se encontraría fija en el centro del Universo, el Sol y la Luna girarían alrededor de la Tierra, y el resto de planetas girarían alrededor del Sol; era una especie de teoría híbrida entre las anteriormente existentes.
Aunque vista con la perspectiva del tiempo, su teoría puede parecer absurda, la realidad es que incluso hoy en día tiene algunos defensores.
Pero más allá de eso, es fundamental destacar su gran contribución al desarrollo y los posteriores avances científicos en la rama de la astronomía.
Fuentes:
http://www.astromia.com/biografias/brahe.htm
https://www.astronomia-iniciacion.com/personajes/tycho-brahe.html
http://antonioheras.com/historia_de_astronomia/tycho-brahe.htm
https://elpais.com/elpais/2015/04/23/ciencia/1429792444_486485.html
https://www.vix.com/es/btg/curiosidades/2011/05/07/en-que-consiste-la-teoria-geocentrica