Cada vez son más las empresas de tecnología que están diseñando sus productos bajo un modelo centrado en el feedback del usuario. Muchos diseñadores, lamentablemente, no suelen establecer una conexión real con los usuarios, por eso hemos visto diseños y cambios en muchos productos siendo rechazados de manera categórica por la comunidad (los cambios en Facebook, por ejemplo).
Esa situación podría evitarse si se incluye a los usuarios en el proceso de diseño desde un principio. No se puede esperar a que un producto o un diseño falle para finalmente escuchar al usuario. No importa que tan grande sea una empresa, incluir a los usuarios en primer lugar es una prueba de humildad que puede desafiar las suposiciones básicas sobre un producto.
Las empresas a menudo se limitan al negocio de la vieja escuela y no crean una cultura en pro de la innovación. Al involucrar a los usuarios, estas empresas pueden tomar decisiones de diseño basadas en testimonios y no en decisiones arbitrarias que impidan la mejora efectiva de un producto. Es necesario que los diseñadores sientan el impacto del mundo real y cojan conciencia sobre la importancia de su trabajo.