En ese inmenso país de cultura y tradiciones religiosas milenarias que es la India, ocurren cosas inconcebibles. Ser sacerdote, por ejemplo equivale en cualquier nación del mundo occidental a un largo proceso de estudios y de disciplinas rigurosas para que quienes sean investidos de esa misión estén en aptitud de transmitir su mensaje de exaltación y de fe utilizando medios de persuasión y sabiduría. En la India no sucede así.
Los sacerdotes Hindúes no realizan estudios de ninguna índole. Para ejercer el sacerdocio, sólo se requiere ser hijo de quien ejerza, o haya ejercido, la función sacerdotal durante determinado número de años. Al analizar ese hecho, casi no se concibe que el pueblo hindú mantenga tan entrañable y fanáticamente arraigadas sus convicciones religiosas. En las residencias de cierto nivel económico existen templos colmados de ídolos o dioses. A esos recintos sagrados sólo se tiene acceso después de haberse sometido a un proceso de purificación mediante abluciones reiteradas.
Pese a la elemental formación de los sacerdotes el pueblo hindú tiene una visión mística de muchas de las cosas que le rodean, incluyendo a los animales irracionales a los que se conceden jerarquías sagradas. Las madre hindúes dicen a sus hijos "Debemos ser buenos con los animales, porque representan las almas de personas muertas a quienes conocimos, y apreciarán nuestra bondad". "A las vacas no se les puede maltratar porque son sagradas", suelen decir también. A las ratas, que tantos prejuicios y molestias le producen, las capturan en trampas especiales para que no sufran daño alguno, y las dejan después en libertad en sitios distantes.
No debe pensarse, sin embargo, que los hindúes son superficiales e ineptos en cuestiones religiosas. Los "gurús" o maestros son estudiantes de las sagradas escrituras hindúes, cuya comprensión requiere una excepcional dedicación y aptitudes intelectuales nada comunes.
Gracias por su atención!!