Según fuentes oficiales, la Muerte se irá de vacaciones la semana que viene. Se desconocen las fechas exactas de su periodo vacacional, pero personas cercanas a ella han declarado que seguramente se tome un año sabático.
La Muerte ha decidido dejarlo todo y retirarse a descansar. Hacía más de ochocientos años que no soltaba la guadaña y desaparecía un tiempo relajándose quién sabe dónde. Así que la temida Muerte nos abandona una temporada.
Muchos aseguran que su trabajo había aumentado mucho durante los últimos siglos y que, de seguir a ese ritmo, no tardaría en sufrir terribles consecuencias. Es por eso, que teniendo en cuenta su propia salud, tanto física como mental, la Calaca ha decidido salir del terreno de juego hasta nuevo aviso.
El debate sobre el nuevo horizonte que se ha dibujado ante nosotros ya está abierto, y las primeras reacciones han inundado las redes sociales. Esta vez, dos facciones se han enfrentado con dureza. Aquellos que han celebrado la noticia del descanso de la Muerte han sido atacados por los que aseguran que cuando vuelva lo hará con vehemencia.
Los datos históricos hablan por sí solos, y si los analizamos con objetividad podemos observar cómo la Parca equilibra su trabajo como nadie. La última vez que volvió de uno de sus escasos retiros decidió compensar su ausencia con uno de los genocidios más terribles vividos por la humanidad. Dicen que estuvo ausente más de cinco años. Aún se desconoce dónde pasó dicho periodo de tiempo, pero sin embargo todos recordamos su vuelta al trabajo. Los libros de historia relatan cómo la Segadora esparció las semillas esperando su mayor cosecha. Una siembra que se extendió a lo largo y ancho de la vieja Europa, y que floreció rauda y arrebatadora en lo que hoy conocemos como la Peste Negra.
En aquella ocasión segó las vidas de un tercio de la población. Todos los habitantes europeos de la época se enfrentaron cara a cara a la Muerte de una u otra manera. Nadie escapó a sus acciones. Los que consiguieron sobrevivir sufrieron las devastadoras consecuencias de un golpe tan contundente y las secuelas se arrastraron durante décadas.
Los más optimistas apuntan que quizás esta vez sea diferente. ¿Podría ser éste su último retiro? se leía ayer en el New York Times. Muchos otros apoyan la teoría que asegura que la Apestosa podría haberse ido para no volver, pero entonces ¿Qué sería de nosotros? ¿Viviría la humanidad el peor de sus castigos?
No es la primera vez que se hacen simulaciones sobre la supuesta desaparición de la Afanadora. Los resultados son siempre poco esperanzadores, aunque no se puede negar que a corto plazo se dibujaría un escenario muy alentador para muchas personas.
¿Cuánto tiempo seríamos felices en ese mundo inmortal?
Nadie es capaz de responder a esa pregunta, pero de lo que nadie puede dudar es del hecho de que no tardaríamos en arrancarnos los ojos unos a otros por un pedazo de pan o un cuenco de agua. Quizás medio siglo después, un par de décadas, un lustro, o puede que sólo un par de años, quién sabe.
De lo que no cabe duda es que el constante trabajo de nuestra temida Catrina es la pieza esencial que equilibra la balanza de la vida. Y por muy paradójico que pueda sonar, sin ella la vida no tendría sentido. Anhelamos aquello que tiene fin, vivimos con intensidad lo que sabemos que no estará ahí para siempre. Sin temor a morir ¿qué nos movería a salir a correr con los brazos abiertos y la brisa del mar lamiéndonos la cara? Quizás sí lo haríamos los primeros años, pero ¿y después?
Personalmente espero de corazón que la bella flaca vuelva, que se tome su tiempo, pero que vuelva. Sin el zumbido de su guadaña sobre nuestras cabezas estaríamos más perdidos que nunca. Si tú, querido lector o lectora, piensas como yo y quieres que esas vacaciones lleguen algún día a su fin, puedes dejar un mensaje de audio o vídeo en el whatsapp de la Apestosa el cual dejo a continuación: +99 666 69 69 69. También podéis buscarla en Discord.
Disfrutemos de estos días de silencio y supliquemos a la vida para que la Muerte vuelva pronto.