Si quemamos todos estos libros, nos habremos librado del último grillete que nos impedía echar a volar.
Fuente
Que nadie se asuste. Este post es mi participación en el concurso creado por
llamado “Convénceme”. Y todo lo que aparece en él es pura ficción. Tengo que convencer a
de esta quema de libros. Espero que lo disfrutéis.
Si quieres más información o quieres participar en el concurso sólo tienes que seguir este link:
¿Por qué deberíamos quemar todos estos libros?
Como bien sabes, desde que iniciamos este maravilloso proyecto al que llamamos Libertad, hemos trabajado muy duro para poder llevarlo a cabo.
Liberarnos de la sociedad actual no ha sido tarea fácil. Pero aún es más difícil liberarnos de todas las ideas que la cultura, la economía, la religión y la sociedad han grabado a fuego en nuestras mentes.
Acuérdate de todo lo que hemos trabajado para que la aldea en la que ahora vivimos sea una realidad. Tantos años de reuniones con los compañeros y compañeras, tantos sueños hechos realidad. Tanto camino a nuestras espaldas. Pero sobre todo, recuerda lo que nos decía la gente, nuestros amigos, nuestras familias. Recuerda cómo nos dieron la espalda, cómo nos llamaron locos, cómo no sólo no entendían lo que pretendíamos sino cómo se enfrentaron a nosotros por querer llevar la libertad a la máxima expresión.
Ya somos más de setenta personas las que formamos esta hermosa comunidad, y seguimos dando acceso a nuevas personas a nuestro secreto. Nadie sabe donde estamos, no nos pueden encontrar y a día de hoy, ya podemos decir que somos completamente autosuficientes.
Hemos creado el paraíso en el que tanto creíamos. Muchos otros se han unido a nuestro sueño y ahora lo compartimos todos juntos. Cada mañana al despertar se me escapan las lágrimas al entender que la libertad plena es posible. Nos hemos definido a nosotros mismos como los primeros seres humanos de la edad moderna que le hemos dado a la libertad su verdadero significado.
Ahora ya sólo nos queda seguir el camino de liberación mental que hemos iniciado hace tanto tiempo. Hemos dejado atrás las leyes, las restricciones, las ideas que otros nos inculcaban como nuestras, el dinero, las fronteras, las imposiciones políticas y sociales. Somos seres humanos que sólo dependemos del planeta Tierra y de nosotros mismos, de nadie más. Nos hemos liberado de una sociedad enferma.
Lo que hemos creado aquí es el principio de una nueva humanidad. Puede ser el punto de inflexión que la historia aún no ha conocido. Puede ser el principio de un nuevo salto evolutivo en nuestra especie, que eleve al ser humano al lugar que le corresponde.
Te escribo esta carta para hacerte reflexionar sobre lo que éramos y lo que somos ahora. Sé que estás conmigo en esto y que te sientes tan plena como cada uno de nosotros. Es precisamente por todas estas razones por las que debemos desprendernos de todo vínculo con el pasado y con el ser humano primitivo del que hemos huido con tanto esfuerzo y tanto sufrimiento.
Al principio decidimos que lo único que podríamos traer del mundo viejo serían los libros. Esos libros que contienen la historia de lo que fuimos, de nuestras raíces, nuestros sueños y nuestros logros. Pero ha llegado la hora de soltarlo todo. De cortar la última cuerda que nos une al viejo mundo. De soltar las amarras de nuestro barco y dejar que el puerto de la humanidad se pierda de una vez por todas en el horizonte de nuestro nuevo universo.
Hagámoslo sin miedo, con una sonrisa en la cara. Miremos al fuego mientras consume las ideas antiguas. Mientras nos limpia de los restos de lo que ya no somos, de las impurezas de las mentes rígidas del pasado, de las creencias limitantes, de los lastres de una humanidad hipócrita que no se atreve a ser quien en realidad es.
Ya conocemos la historia, de dónde venimos. Ahora es momento de escribir nuestra nueva historia, de registrar nuestro nuevo rumbo. Pero para eso tenemos que desnudarnos por completo y resurgir de nuestras cenizas.
La quema de esta noche dará comienzo al año cero del nuevo ser humano. El fuego nos dará la vida y quiero que seas tú quien encienda la cerilla.
Nos vemos esta noche en la plaza, esa plaza a la que un día llamamos “La plaza de la Libertad”.
