Ulises Flores
5/04/2018
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De esta forma, se podría promover la consciencia y actitud socioambiental necesaria para parar con la devastación de la Tierra, planeta que por cierto no nos pertenece. Sí, así como lo estás leyendo, este planeta no nos pertenece; la realidad es que desde la teoría aristotélica y hasta el decadente medioevo se mantuvo la fundamentación científica que la Tierra era el epicentro del universo, por tanto el Sol giraba a su alrededor. Esto fue desmontado por Giordano Bruno, quien asomó suspicazmente lo contrario; lamentablemente sus avances científicos lo condujeron al banquillo de acusados y torturados de la inquisición, quien lo condenara a morir en la hoguera por ocurrirsele tal barbaridad. Así mismo, Giordano Bruno fue acusado injustamente y encontrado culpable de herejía, condenado a morir en la hoguera, no sin antes pasar siete años encarcelado y siendo torturado. Historiadores afirman que después de escuchar el veredicto, dijo: El miedo que sentís cuando me impones esta sentencia, puede ser mayor que el que siento yo cuando lo acepto.
Una década más tarde, otro notable científico, Galileo Galilei, se atrevería a continuar con los pensamientos herejes de Ptolomeo y Bruno, realizando varios estudios e investigaciones que lo condujeron a difundir esta teoría en pequeñas publicaciones y ensayos, el mayor desencadenante fue su gran trabajo Diálogo sobre dos sistemas superiores en el mundo (1632). La enérgica autoridad inquisitorial actuó diligentemente y encontró aliados en los adversarios y avatares de Galileo, persiguiéndolo durante varios años hasta que fue condenado a cautiverio perpetuo, aunque se vio obligado a retractarse formalmente de la teoría copernicana. En su cama y minutos antes de morir pronunció las palabras siguientes: pero de que se mueve, se mueve. Luego de esta evolución renacentista de la ciencia no se pudo esconder más lo real, que la Tierra orbita alrededor del estrella más potente que hasta ahora se conoce en el universo.
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del usuario PANFREDO, [Créditos por la imagen: Temple Illuminatus]
Mientras estuvo en la cárcel, fue acompañado por monjes de la Iglesia, y antes de ser ejecutado, uno de ellos le ofreció un crucifijo para besarlo, el cual rechazó diciendo: Moriré como un mártir
La ciencia y sus dueños
La ciencia ha tenido sus cuantas equivocaciones. El asunto es que tanto ciencia como la tecnología y la misma humanidad son entes dinámicos, no estácticos. Cada época dependiendo del uso que le de a sus recursos, tendrá avances significativos. Cuando al inicio del párrao anterior afirmo que este planeta no nos pertenece, es porque nosotros le pertenecemos a él. Acaso alguien en su sano juicio puede afirmar que nosotros le pertenecemos a las células; al contrario, son las células que pertenecen a nuestro cuerpo. Son los órganos que pertenecen a nuestro organismo. El ego humano ha hecho mella en el cerebro y bajo un frenético e irracional comportamiento se dice: Pasó la época geocentrista (la que defendió duramente la iglesia y la élite dominante), vino la era eliocentrista donde el Sol es el centro del universo; ahora toca mi turno (antropocentrismo). Esa es la razón que a los genios y amos del mundo se les ocurrió la idea de empezar a introducir la creencia de clasificar los recursos naturales en renovables y no renovables. Máscara que hace rato empezó a caerse por si misma.
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Quien tenga un poco, no mucho conocimiento sobre los ciclos biogeoquímicos y su imprtancia, sabrá comprender que es irracional pensar y mucho menos sostener que hay recursos de manera inagotable en este planeta llamado Tierra, pero que aproximadamente dos tercios son agua; solo que un 97% de esta riqueza hídrica se encuentra en los océanos y mares. Hoy por hoy millones de personas mueren por falta de acceso al agua potable y alimentos, catastrofes naturales ocasionadas por el salvaje trato capitalista; no conforme con devastar el continente y océanos, destruyen la capa de ozono y aceleran el cambio climático.
No hay razones para preocuparnos, sino para ocuparnos
Lo anterior no es lamentable, sino alarmante. Quienes manejamos y conocemos sobre procesos ambientales y ecológicos estamos conscientes de la inminente destrucción del planeta. Para cerrar voy a explicar sobre un componente muy conocido superficialmente por la sociedad, en profundidad dudo que esten al tanto de él y sus consecuencias, se trata del efecto invernadero. Se que has escuchado noticias, visto artículos y hasta tratado en algún momento este asunto. En sencillito, sin tecnicidad te digo que el efecto invernadero es un proceso natural, ocurre desde hace millones de años, desde que se formó la atmosfera, está muy vinculado a la formación de la biosfera (donde se desarrolla toda forma de vida). El efecto invernadero es necesario para la humanidad, plantas, animales y planeta en general; digamos que su función es mantener la Tierra termicamente equilibrada, los rayos solares UV-A y UV-B (en menor proporción, estos son carcinógenos y ocasionan otros daños severos en la salud humana) atraviesan la atmosfera, que entre sus capas se encuentra la compuesta por ozono, a una altitud de 80 kilómetros sobre el nivel del mar.
Ahora bien, la reducción de la capa de ozono, porque no es un hueco como regularmente has escuchado, es un adelgazamiento a causa de otros gases como el cloro que destruyen el ozono atmosférico y la hace franqueable por los rayos UV-B y UV-C, esto está ocasionando un recalentamiento global, cuyas consecuencias son verdaderamente preocupantes. Una vez ha ingresado toda esa cantidad de radiación solar, los espejos que se encargan de la refracción (enviar de vuelta el calor en forma de rayos solares) son insuficientes; mejor dicho, los océanos, mares, lagos y demás cuerpos naturales de aguas superficiales no pueden hacer su trabajo porque el calor queda atrapado en la troposfera como que fuera una bolita de ping pong que la golpean los espejos de agua y las capas de gases protectoras no les permiten salir, sencillamente porque aparte de adelgazar la capa de ozono que la dañan gases emanados desde la Tierra.