Eres tú quien me cobija, quien es mi guía,
me has cuidado, día y noche sin medida.
Marcas mis pasos , eres quien me alienta,
tu amor infinito me sustenta.
Durante nueve meses luchaste,
traerme al mundo no fue fácil.
Toda una noche padeciste,
para luego darme una mirada dócil.
Madre mía que haría sin ti,
con tus enseñanzas y ejemplos,
fortaleces todo en mí.
No te vayas nunca, eres mi fuerza, mi templo.
Cuando caía, me levantabas,
disculpando mis errores y dudas,
eres mi ángel del perdón,
rogaré siempre por tu bendición.
Pido al cielo por tu bienestar,
por ser la hija que esperas.
Solo tú deberías ser eterna,
porque una vida sin ti, no es perfecta.
Imagen editada en Paint.