conocer el mundo y saber lo que es vivir.
Cargo en el equipaje muchos sueños y esperanzas,
de caminar por mí misma e irme sin mirar atrás.
Harta de lo mismo, decidí salir al mundo,
a luchar con los desprecios, con dolor y llanto.
Nadie dijo que esto sería sencillo, fuerte debo ser,
levantarme del suelo de la humillación, con miras a poder más que aquel.
Me cerraron las puertas de diversos lugares,
la compresión y falta de confianza, mis primeros enemigos;
el acoso tampoco me fue ajeno, pero dentro de todo,
lo peor… ¡Una mujer no puede trabajar aquí!
Armé mis ganas con puntas de acero,
esa será mi mejor defensa frente a toda la impotencia.
¡Claro que puedo! Será mi mejor escudo.
¡Yo puedo! Será mi mejor aliento.
Escalé con pasos cortos por una escalera de frustraciones,
donde predominó más las angustias que las sonrisas
y donde mis pensamientos de lucha,
fueron los que me ayudaron a sobresalir.
Un día las cosas mejoraron, luego de muchos años.
Nadie dijo que esto sería sencillo, pero al fin lo logré.
Ya no había gritos, solo sugerencias,
ya no había injusticia, solo un trato de igualdad.
¡Lo conseguí! Estoy en la cima de mi área,
con un buen sueldo y con mejores propuestas.
Cambié las limitaciones que tenía,
ya nada era fantasía.
Al volver a mi pueblo todos repetían, ¿cómo lo hiciste?
La respuesta es muy sencilla, dejando atrás mis límites.
Creyendo que soy tan igual a los demás,
y donde mi esfuerzo, sería mi mejor representación.
¡Así lo conseguí!
No dejes que otros te detengan.
No permitas que un NO te desanime.
No consientas que otros pueden y tú no.
No toleres que alguien quiera algo que tú no.
Deja que tus ganas venzan tus miedos.
Permite que las experiencias te fortalezcan.
Consiente que eres igual y que lo puedes TODO.
Tolera el cansancio y el desánimo.