Hoy me pido perdón por esas veces en las que no fui yo mismo,
por esas veces que hice o dije algo por rencor o por venganza
y que sólo hizo que sintiera pena conmigo mismo.
Me pido perdón por esas veces en que me fallé a mi mismo
para no fallarle a los demás.
Ni hablar de aquellas veces donde actué en contra mis principios
por querer encajar en algún lugar.
Comprendí que no hay nada mejor que ser uno mismo,
por encima de cualquier persona, razón o circunstancia del mundo.
Me pido perdón por esas veces cuando me callé lo que sentía,
porque comprendo que eso me consumió lentamente por dentro.
Me pido perdón por aquella vez que me tiré al abandono
sólo porque una persona me rechazó.
Entendí que uno también vale, y que por nadie hay que dejarse caer.
Por ésta y muchas cosas más, me perdono.