Ser abuelo es prolongarse.
Sentir el manantial de la ternura
correr, cantar, reír
en otros pies y en otros labios.
Los nietos versifican
la eternidad del corazón.
Quien ama no desea terminar
consigo; quiere prolongar sin fin
los sentimientos de su amor.
Si el agua de la vida encuentra campo
los trigos crecen y maduran
y sus espigas cantan llenas
de granos en sazón.
Dichoso los abuelos,
cuyo ocaso declina lentamente
en busca de otra orilla
donde la vida tiene un nuevo sol.