Hola queridos amigos, hoy quiero hablar de un tema muy común en las familias, pues la historia humana, personal y familiar, se escribe con altibajos. No hay familia sin conflictos emocionales, económicos, de relación intima o de educación con los hijos. Cada miembros de la familia tiene diferente carácter, temperamento, gustos y distracciones.
Por otra parte, la rutina de la casa y de las mismas situaciones diarias, los problemas del trabajo y del estudio de los hijos, las circunstancias difíciles de la vida; crean situaciones conflictivas y verdaderas crisis en el hogar.
Si en alguna circunstancia surgen los gritos, los insultos, el desprecio o el drama sube de tono y el escenario familiar queda destrozado. Solo queda un camino, el perdón y la reconciliación.
Un dialogo sereno, autentico, respetuoso, levanta de nuevo el puente del acercamiento mutuo. Sobre todo, cuando con hechos o acciones se demuestra el arrepentimiento dialogado. Se encuentran de nuevo las miradas, se recuperan las palabras cariñosas, viene el perdón y el amor a restaurar las heridas.
El perdón y la reconciliación son la base fundamental en el matrimonio y la familia, por eso dicen que quien sabe perdonar, ama de verdad. Así que querido amigo si hieres o te hieren, deja a un lado el orgullo y dale paso al perdón, recuerda que hasta en las mejores familias existen los conflictos. Un gran abrazo.