Hola Steemitics
Hola Steemitics
Les vengo con otra vivencia que me paso. Está fue algo reciente, ocurrió en el centro hospitalario donde me encuentro laborando actualmente. Aquí les va…
Fotografía de mi autoría
Me encontraba de guardia esa noche, todos los pacientes que tenía estaban en estables condiciones, recibiendo las indicaciones que habían dejado escritas y demás, de repente a eso de las nueve y algo, llega a la emergencia una señora de unos más o menos sesenta años con diabetes de larga data, descompensada, con dificultad para respirar y algo molesta porque según ella misma podía quitarse lo que tenía y sentirse mejor, en lo poco que se le podía entender porque le costaba un poco emitir las palabras completas. Obviamente los familiares estaban bastante preocupados porque sabían que cuando la veían de esa manera, era un síntoma de una baja en la glicemia (la cantidad de azúcar en la sangre) que para un diabético es algo grave.
Procedemos a pasarla al cubículo, la atendemos y comenzamos a administrarle el tratamiento que había indicado el doctor que la estaba atendiendo, luego de unos minutos cuando le estoy colocando la nueva hidratación a la señora, está reacciona, me ve, agarra mi mano y me dice:
- Mija, ¡HOLA! ¿Qué estás haciendo? Es Ron lo que me estás poniendo, ¿cierto? Eso me quita todo.
Obviamente por la sorpresa pienso que aún se encuentra descompensada. ¿Quién va a pedir Ron en tan equivocado momento? A lo que le digo, sonriendo:
- ¿Ron? No señora, es una solución para subir los niveles de azúcar en su sangre porque están un poco bajos.
A lo que ella me responde:
- ¡NO! ¿Cómo es eso? Lo que necesito en un trago de Ron y ¡LISTO! Créeme que estaré perfecta.
En ese preciso momento entra la hija al cubículo, la escucha y le dice:
- ¡MAMÁ!, ¡Por favor, compórtate! ¿no ves que casi te perdemos está vez? Disculpa señorita ella está mal y no sabe lo que está diciendo, termina con lo tuyo, no la escuches.
Luego de salir del cubículo (me río obviamente) y caigo en cuenta que la señora se la pasa tomándose sus traguitos de Ron normal, feliz y contenta. La hija sale del cubículo y me pide disculpas, me comenta que ella se la pasa bebiendo Ron como si fuera agua y aparte vive sola, cuando ellos van de visita, siempre esconde las botellas y ellos nunca pueden encontrarlas; le avisaron de este episodio porque su vecina y amiga en copas, estaban en pleno apogeo, trago más trago y salió perdiendo su mamá, y se disculpa nuevamente.
Al rato, le realizan otros exámenes de sangre y aún mantenía los niveles bajos para ser diabética, le indican otra hidratación menos fuerte para mantenerla durante la noche, de esta manera controlarle los niveles y por supuesto como era mi paciente tenía que cumplirle la indicación, entro al cubículo y la encuentro sentada, molesta y refunfuñando:
- Mija, ¡HOLA! Eres mala, ¿Por qué me tienes aquí? Te pareces a mis hijos, nunca me dejan beber, menos mal que vivo sola, porque si no, ¡YA LOS HUBIESE ECHADO!
Yo le digo riendo (evitando que mi risa sea más escandalosa de lo normal):
- Yo no la tengo aquí, son sus hijos (metiendo la espinita) y los médicos. Yo solo cumplo con las indicaciones para que pueda ir a su casa bien y estar tranquila.
Me ve y ve hacia la cortina del cubículo, como percatandose si nadie la estaba escuchando y me dice:
- Todo este SHOW solo por tres botellitas de Ron. ¡Son unos exagerados! Que glicemia ni que glicemia, yo lo que quiero es pasar mi borrachera en mi casa, tranquila. ¡AYÚDAME! ¿No tendrás una carterita en esos bolsillos largos? Me das un trago y no te molesto en toda la noche.
Y allí si no pude contener mi risa escandalosa y la señora término riéndose conmigo (porque es muy escandalosa pero súper contagiosa) y le digo:
- No mi señora, yo no tengo nada de eso, tengo es bolígrafos y adhesivo. Aquí no permiten nada de eso.
Al parecer bastante sorprendida por lo que acababa de escuchar, me dice:
- ¿QUÉ? Que aburridos, ¿Cómo pueden ustedes tolerar a ese poco de pacientes sin estar felices y relajadas? En lo que salga de aquí voy a ir a poner una queja, te invito a mi casa, ahí siempre hay, ahorita te paso la dirección.
En lo que termina de decirme eso lo más bajito que podía y guiñándome un ojo, entra la hija y se queda callada, le digo a ella lo que le estaba colocando a su mamá y salgo. Afortunadamente la señora salió del cuadro y pudieron egresarla en la mañana siguiente obviamente prohibiéndole (nuevamente) el Ron y por supuesto ella obviando esa parte de la información y justo cuando la estaba trasladando en la silla de ruedas hacia la salida, me ubica entre mis compañeras y me grita:
- ¡MIJA! Ya sabes, la próxima en mi casa, ¿viste? no estaba borracha después de todo, nos vemos…
Está es otra pequeña cosita que viví, espero que haya sido de su agrado. Pronto otras.
PD: NO BUSQUEN “ABUELAS BORRACHAS” en Google…
Valex