Fotografía de mi autoría
A estas alturas ya deben saber que soy personal de salud, licenciada en enfermería y no, no solo (como muchos definen la profesión) limpio culitos sucios, cambio pañales a abuelos, los baño en cama, les doy la comida en la boca, “hago lo que me mandan”, pincho aquí y allá a diestra y siniestra por purito placer, no. A pesar de lo que mucha gente principalmente piensa o se imagina que valemos menos que los médicos, que no somos importantes, que estamos para servirles a ellos porque si, las cosas no son así ya que nuestra labor va mucho más allá.
Los enfermeros cubrimos gran parte del trabajo que se lleva a cabo en un centro de salud tanto a nivel asistencial (contacto directo con pacientes) como administrativo.
Déjenme decirles algo, en una emergencia puede llegar un paciente en las peores condiciones, casi con el pie izquierdo en este plano y el dedo gordo del pie derecho pasando al otro, el médico debe trabajar en conjunto con el enfermero porque si no es así y no se apoyan como equipo, el paciente cruza al otro plano.
En una cirugía sin el instrumentista (enfermero perioperatorio) no se inicia el acto quirúrgico ya que es de vital importancia su trabajo sin este el quirófano estará todo en pausa. En terapia intensiva sin enfermero puede fallecer el paciente y nadie se entera porque es él quien está en constante vigilancia y monitoreo de los signos vitales de estos y en hospitalización si no hay enfermero, es como si el paciente estuviera en su casa acostado, tranquilo, sin ningún tipo de supervisión en lo que refiere su condición y afección porque el especialista, lo evalúa, lo ingresa pero su trabajo no es quedarse a ver si evoluciona o no.
Fotografía de mi autoría
Sí, es cierto, muchas veces tenemos que colocar inyecciones en muslos, brazos y también nalguitas, algunas peludas otras quemadas y sin mucha grasa o con grasa en exceso, porque si no se hace, no te mejoras. También cambiamos pañales a esos abuelitos que están postrados en cama sin mucha movilidad y que los familiares están igual de mayores, porque si no lo hacemos, les pasa como a los niños, esa zona se les quema, le produce irritación y al tener más piel que músculo se les agrieta y puede terminar en infecciones grandes y graves de piel.
También tenemos que canalizar vías (pinchar) en donde sea, en varias ocasiones, si es necesario, porque ciertamente a veces cuesta (no todos tenemos las venas gruesas y extremadamente visibles) ya que si no cumplimos con colocarle los medicamentos y/o las soluciones de acuerdo a lo que padece el paciente, no hay mejoría (así que no, no es porque nos plazca), de igual forma en ciertas oportunidades debemos proporcionar el alimento a pacientes que debido a la condición que padecen no les permite hacerlo por sí mismos, así como, los que tratamos con bebes y recién nacidos, debemos darles la dosis correspondiente de leche, materna o preparada. Y todo esto es solo una pequeña parte de lo que hacemos, es simplemente el complemento de la profesión.
Nuestro trabajo lo realizamos muchas veces con los familiares encima, algunos insistentes, otros mal encarados y en otras oportunidades terminan siendo groseros con nosotros y demás, sumándole también el intento de coqueteo o conquista de señores/as con alma de jóvenes, ¡vaya! sí que vivimos y aguantamos de todo y muchas veces sin simples “por favor” y “gracias” que si bien no es de manera obligatoria es un gesto amable que llena nuestro ser.
Nosotros estamos en ese preciso momento que ocurre el milagro de la vida y al mismo tiempo estamos en ese momento pesado y doloroso que es la muerte. Estoy muy orgullosa de mi profesión y a lo que me dedico, con esto quiero dejar en alto lo que represento, ya que para mí es muy importante que las personas entiendan que en el área de salud, todos somos un gran equipo, una cadena donde nos complementamos mutuamente y cada quien cumple de la mejor manera la parte que les corresponde.
Valex