Hola Steemitics.
Hola Steemitics.
Hace poco, se dañó una tubería en mi casa, justamente en la cocina y cuando sucede todo se paraliza, entramos en colapso porque la cocina es uno de los lugares más importantes de mi casa. Como mi madre estaba atacada, teníamos que resolver la situación lo más rápido posible, nos comunicamos y contratamos a un Plomero/Albañil cerca de la zona de donde vivimos.
Ya sabrán a donde quiero llegar, a cierta cosita que por lo menos una vez en la vida TODOS hemos sido testigo, esa famosa rajita, la alcancía (esa línea que separa los glúteos), en este caso de algunos Plomeros/Albañiles. Aquella que está allí, visible, saludándote, atenta, exhibiéndose, sin preocuparle el frío ni nada, que sin querer (o queriendo, no sé) nos invita a verla (porque sí, o sea, ella desea ser vista) ¿POR QUÉ? Es esa pregunta que jamás tendrá una respuesta. Y lo triste es que INTENTAS, honestamente INTENTAS pero no puedes evitarlo tienes que VERLA y aparte te sorprendes, que por mucho que lo intentes ¡nada!.
La mayoría del tiempo todo el acontecimiento sucede así, luego de que ubiques por vía telefónica, personal o por medio de algún conocido al susodicho en cuestión:
- El señor llega a tu casa. Bien, todo tapado, nada de sorpresas aún.
- Le explicas lo que paso, que estabas haciendo, que ruido hizo. Él atento, te escucha y todo sigue igual, no pasa nada.
- Procede a colocar sus herramientas cerca del sitio afectado. Aquí hay un leve saludo de la raja, pero nada para asustarse, pero ya sabes que aquí empieza.
- Se posiciona de frente al sitio. Justo cuando él se va agachando de forma lenta (quizás son cosas mías, pero eso parece) comienza a descender el pantalón y se empieza apreciar su otra… ¿boca?, ¿raja?, cada vez más y más.
- Ya una vez que termina de inspeccionar, se ubica de manera cómoda. A este punto todo está perdido, la raja está instalada, ¿feliz? Quizás porque es libre, ningún pantalón la apresa y puede ¿respirar? Y tú, mísero masoquista no puedes evitar el espectáculo.
- El señor intenta explicar que fue lo que provoco el desastre. Oyes a lo lejos que intenta explicarte algo, pero no logras escuchar nada porque tu mente está ¿disfrutando, contemplando? (no sé, que ocurre en ese momento, pero como eres masoquista no dejas de ver) del movimiento de la raja a medida que el señor se mueve.
- Termina el trabajo y procede a levantarse. Cuando termina de explicar que ocurrió y que todo ya está bien, se va levantando y observas como la raja se va despidiendo ¿triste? Porque vuelve a ser presa o algo así y no sabes si despedirte del Albañil o la raja. Justo cuando termina de levantarse TIENE EL DESCARO de subirse el pantalón (¿QUÉ? – sinvergüenza).
Este “intento de esquivar” la mirada (que sabemos que no es cierto) sucede cuando la raja está sola, no tiene ningún tipo de acompañante velludo o en su defecto muuuchos acompañantes. Porque cuando tocan esos casos, arrugas la cara y cierras los ojos constantemente para que no quede en tus recuerdos y termines soñando con el monstruo peludo de la raja y no con Freddy Krueger o Chucky, que hasta creo que son más divertidos.
Ok, entiendo que es divino estar desnudo por que la brisa pasa por todos lados, te sientes fresco, rico, feliz, contento con todo suelto y libre pero ¿tenemos que ver que tan feliz te sientes llevando aire en la raja? No me parece justo, quizás esa felicidad no debas compartirla (digo, no sé) y aparte no seas tan descarado de cuando termines, subirte el pantalón, eeh, ¿Por qué no lo haces desde un principio? Y nos evitas el espectáculo. Estoy a favor de que todos seamos felices como queramos perooooo ¿la raja pública? Eh, no, no, no…
Coméntenme alguna experiencia parecida con la raja, le pasa a cualquiera en X profesión, solo que en está oportunidad me toco con un Plomero/Albañil.
Valex