En el día de hoy les traigo una breve pero interesante historia.
Mucho se ha escrito acerca de pueblos o ciudades fantasmas, siendo el ejemplo mas significativo el terrible caso de la ciudad de Chernobyl, en Ucrania, la cual el 26 de abril del año 1986 sufrió un espantoso accidente nuclear, lo que originó la evacuación total del lugar. Sin embargo, alrededor del mundo existen otros pueblos y ciudades que por diversas causas presentan una población de cero habitantes. Tal es el caso del fantasmagórico pueblo conocido como Centralia, Bautizada inicialmente con el nombre de “Centralville”, fue fundada en 1841, en Pensilvania, al noreste de Estado Unidos. Se erigió como una pujante ciudad que contaba con una larga calle principal llena de hermosas casas y diversos comercios.
En su época de mayor esplendor Centralia llegó a albergar alrededor de 3.000 habitantes. La actividad principal en la cual se sustentaba la economía de la localidad era la minería y así se mantuvo hasta que otras fuentes de energía como el gas y el petroleo comenzaron a utilizarse en lugar del carbón.
Pero no fue el declive de la industria del carbón lo que originó el desolamiento de la ciudad, sino mas bien fue un acto de insensatez humana, aunque algunos aseguran que se trató de una actuación intencional fraguada desde el ayuntamiento de la ciudad, con la intención de acabar con este pueblo que había entrado en franca decadencia. Y es que en 1962 un grupo de trabajadores decidió quemar una cantidad ingente de basura dentro de una mina supuestamente inactiva, sin embargo las llamas hicieron contacto con una veta de “Carbón Antracita”, el cual a pesar de tener poco poder volátil, tiene alto contenido calórico, originando un gran incendio que fue rápidamente sofocado por los bomberos de la localidad, sin embargo estos no se percataron de que solo habían apagado el fuego exterior pero que las llamas seguían ardiendo debajo de la tierra
El incendio subterráneo se propagó rápidamente a otras minas contiguas, originando un verdadero infierno que según los expertos arde a 700°C hasta el día de hoy.
Todos los esfuerzos de las autoridades por apagar el incendio resultaron ser Infructuosos y se prolongaron tanto en el tiempo que los gastos se volvieron insoportable para el Estado de Pensilvania. Además, las concentraciones de monóxido de carbono comenzaron a afectar a los pocos habitantes que quedaban en la zona, por lo que se decidió invertir mas de 40 millones de dólares para reubicar a esas personas quedando la ciudad totalmente despoblada y convirtiéndola en una ciudad fantasma.
Hasta aquí he narrado la versión oficial, pero nunca falta una leyenda local que trate de explicar hechos como los sucedidos en Centralia. En efecto, existe una leyenda que cuenta que cuando integrantes de la banda Molly Maguire, quienes luchaban en contra de la actividad minera, asesinaron a uno de los fundadores del pueblo, Alexander Rea, el padre católico Daniel Mcdermott, denunció el hecho publicamente en el siguiente servicio dominical, lo que desató la ira de los bandoleros quienes le propinaron una paliza, a lo que el padre respondió lanzando una maldición que auguraba la destrucción total del pueblo.
Sean reales o no las leyendas sobre Centralia, lo cierto es que el lugar ha inspirado escenarios aterradores como los del diabólico pueblo de Konami, de Silent Hill. Se le compara por sus parajes desolados y sus calles agrietadas y humeantes, aunque de momento no se tienen noticias de que criaturas maléficas como las del legendario video juego deambulen por el lugar.
Lo que si puede observarse en una vista general de Centralia es una hermosa cúpula verde que emerge en medio del pueblo abandonado. Se trata de la iglesia católica ucraniana, debajo de cuyo suelo no arde el infierno que consume al resto del pueblo, por lo que en 2015 fue declarada lugar de peregrinación.
Cada semana en esta iglesia se celebran los respectivos oficios religioso y entre sus feligreses aun se encuentran antiguos habitantes de Centralia quienes añoran los días de gloria del lugar que no ha dejado de arder desde hace mas de media década y que según los expertos seguirá ardiendo durante 250 años más.