He llegado a Marte.
A este terreno desconocido en el cual me aterra perderme.
Me encuentro inerte en este vacío a la expectativa de lo que vendrá.
Sabía que este día llegaría, pues para esto me preparaba.
Pero, sinceramente, nada me habría preparado para esta incertidumbre.
Solo me queda seguir entre polvo y rocas, recorriendo el sendero sin rumbo aparente por el que transito.
Solo queda esperar, ya no hay vuelta atrás.
Solo abrir los ojos, porque he llegado a Marte, pero quién sabe si tú lo harás.